miércoles, 14 de octubre de 2020

Tensión social y COVID-19

La tensión social y la coyuntura que atraviesa el país pasa una enorme factura tanto a nivel nacional como internacional. La falta de diálogo, las manifestaciones y enfrentamientos en la  calles, así como el estrés por la pandemia crean un cóctel que reventó en efervescencia social en las últimas dos semanas. De la mano de 3 expertos, analizamos las consecuencias de estos hechos. 

Julio Solís - Sociólogo 

TENSIÓN SOCIAL

 

Para el sociólogo Julio Solís, existe un cruce de fuerzas entre quienes se manifiestan y la propia resistencia al diálogo de parte del gobierno.

“Al radicalizarse la oposición y no haber una posición de diálogo, los grupos tratan de ejercer más fuerza, se vuelven más reaccionarios y no se comprende que se debe conversar para salir de la crisis.

El problema es que algunos no se sienten representados, aun en la diversidad y eso se muestra en la gran cantidad de grupos que se manifiestan”, dijo el experto.

Para Solís, es urgente que se busque integrar a la mesa de diálogo a todos los actores, para evitar daños en el tejido social costarricense.

“Lo que sucedió es lamentable, ver como quedaron las inmediaciones de Casa Presidencial porque en manifestaciones que ha habido no se había visto algo de esa manera. Lo que hay que entender es que se debe generar un tipo de disuasión del conflicto y evitar que pase a alguien herido de gravedad.

Para el sociólogo, la idea de que se eleven los ánimos al punto de un conflicto armado que termine en un golpe de Estado, puede ser algo que aún está distante.

“Un golpe de Estado no es algo que veo como posibilidad por el bien institucional y porque el país tiene una cultura democrática grande, es solo un grupo el que llama al caos y eso es una irresponsabilidad porque lo que se requiere es el diálogo”, explicó.

Diversos factores que se acrecentaron durante la pandemia también influyen en que la tensión social aumente, principalmente cuando se juntan en medio de las protestas.

“En términos sociales hay un alto desempleo y la búsqueda de formas de sobrevivir, se necesita reactivar la labor pública para ayudar a contener a quienes se sienten agobiados y excluidos en medio de la crisis. Hay un ambiente de incertidumbre y el gobierno debe dar señales del camino que tenemos que tomar, si no perderá legitimidad”, concluyó.

 

CRISIS ECONÓMICA SE AGRAVA

 

Para el economista Leiner Vargas, la zozobra que se vive en las regiones alejadas del Área Metropolitana se juntó con la crisis que se vive en las zonas más urbanizadas.

“Estas manifestaciones han sido en la “Costa Pobre”, la afectación es importante, de varios millones de dólares, como en los sectores agrícolas porque los movimientos conocen los puntos débiles del sistema de carga del país, las zonas principales de tránsito. Hay un efecto importante en el turismo y la imagen país está bastante deteriorada”, comentó.

El experto considera necesario buscar una pronta solución, ya que la inestabilidad podría afectar las inversiones que se encuentran en el país, creando un mayor problema económico.

“Si no se resuelve el problema en los próximos días, la pérdida puede tener consecuencias graves, peor aún si hay pérdida de vidas porque eso impactaría al punto de que las inversiones que hay en el país se fundamentan en la estabilidad y paz del país. En los últimos años se hizo mofa de lo que sucede en Nicaragua o Venezuela y lo que se vio ayer, no dista de esa realidad”, dijo.

Para Vargas, es preciso que también se tomen medidas que impulsen la producción y solventen la capacidad de pago, ya que los bonos del país pierden competitividad a nivel internacional.

“Se está cerca de que los bonos se conviertan en “bonos basura”, ahorita estamos en -2, la evaluación de la deuda tiene que ver con el potencial y la capacidad de pago. Más allá del manejo de la coyuntura, esto no contribuye al ánimo del costarricense que quiere volver a reactivar y abrir, requiere de más tranquilidad, que haya paz social, principalmente por la efervescencia tras los altos números de desempleo”, expresó.

Finalmente, el economista determina que existen debilidades en el llamado al diálogo multisectorial que hizo el gobierno, que pueden tener consecuencias en la toma de decisiones.

“Hay dos falencias del llamado de negociación, se deben separar los temas, lo fiscal y la reactivación deben estar juntos, uno afecta al otro y viceversa, no se puede planear una reactivación si a los sectores productivos se les dan impuestos y se equivoca con sacar de la mesa al presidente del Banco Central, es necesario que la política monetaria participe del proceso, si el BCCR no está pareciera que hay una agenda oculta detrás”, finalizó Vargas. 


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lunes, 5 de octubre de 2020

"Si no hay diálogo puede ser más grave la crisis social" Opina sociólogo Julio Solís

Las manifestaciones de este fin de semana dejaron como saldo, heridos, enfrentamientos y tensión social.

"Se necesita de un verdadero diálogo, la gente está tensa por la pandemia y ahora se suma la crisis económica y social" analiza el sociólogo Julio Solís.

El experto considera que la presión que tiene la sociedad en medio de un contexto complicado por el desempleo y la falta de diálogo de parte del gobierno, hace que la gente reaccione al punto de manifestarse.

Las personas que se están manifestando ven que la tasa de contagios del Covid-19 baja y que debería de existir mayor apertura, es un estira y encoje entre el gobierno y la sociedad, es un sentimiento de no tener control de la situación, al no poder moverse y en este caso tampoco está dispuesto ante un gobierno que se contradice”, comenta el sociólogo.

Solís considera que no pensaría en posibles actos de represión como los ocurridos en Venezuela o Nicaragua, a menos de que la mesa de diálogo nunca se establezca.

En Costa Rica hasta cierto punto hay un escenario institucional importante, el problema es que el gobierno no está dispuesto a negociar con ciertos sectores. Debe abrir una mesa de diálogo, lo quiera o no, pero no se puede gobernar sobre la base de lo que quieran y desean, se esperaría que el gobierno no llegue a un punto de represión, a menos de que sea necio y no quiera dialogar”, explicó Solís.

Las protestas contra el gobierno en todo el país cumplen una semana

La crisis que atravesaba el país antes y ahora durante la pandemia, también se suma como un factor de tensión social, donde la efervescencia, y los ánimos caldeados se vuelven en protagonistas de las protestas.

Son muchos meses de incertidumbre en medio del desempleo, la pandemia, los cierres y la afectación a las actividades económicas, son presiones que tensan a la sociedad. Desde el inicio de la pandemia el pueblo se estresó demasiado y eso se une a los problemas de movilidad, las restricciones, la subida del dólar y eso impacta directamente en la forma en cómo actúa la sociedad”.

Solís menciona que es necesario que el diálogo se haga presente pronto, ya que la situación se puede complicar y agravar los enfrentamientos. Considera que entre más organizados estén los movimientos de protesta, más fuertes se vuelven y el gobierno buscaría responder de una manera más autoritaria, e insiste en que todavía se está a tiempo para negociar.

viernes, 27 de marzo de 2020

La razón científica frente al populismo en tiempos del Coronavirus

Julio Solís Moreira [1]

En situaciones críticas emergen matices y aspectos positivos. La humanidad al estar enfrentada a situaciones límite ha encontrado, en incontables ocasiones, respuestas para salir adelante. Esta vez no será diferente, y la ventana de oportunidad nos puede llevar a tiempos de grandes posibilidades y nuevas respuestas para replantear la naturaleza de las cuestiones humanas, los vínculos, las subjetividades, el Estado y el gobierno, el mercado, y el rol de la tecnología.

Llevamos muchos años en los que el ruido de las olas conservadoras y las agendas populistas se han ido imponiendo a las razones, han sido tiempos de pocas posibilidades para el desarrollo social, para el sostenimiento en los gastos en salud y en educación, para el bienestar social en general.

Detrás de esas agendas reaccionarias, estaban en apariencia “ocultos y desprestigiados” muchos saberes útiles y logros históricos de la humanidad, disminuidos en importancia por algunos discursos del poder que han asolado al mundo orientándonos hacia la desigualdad rampante, la exclusión y la vulneración de los derechos de la mayoría.

Así en las últimas semanas ha vuelto a tener protagonismo, la potencia positiva que tiene la ciencia y su rol en el mundo moderno. De esa forma, la comunidad científica se ha abocado anónimamente, de manera generosa y con entusiasmo, a comprender y dar respuestas a un evento pandémico que se vislumbra como un punto de posible cambio de época.

En esta coyuntura, ha indicado acertadamente Manuel Castells:

“Ahora nos damos cuenta de la importancia de la ciencia y la tecnología para protegernos como especie de los desastres que nosotros mismos hemos generado”
El mundo está expectante a las noticias que pueden surgir para su propio bien, su autoconservación y certidumbre psíquica; y para ello, no han faltado las informaciones, los artículos, las bases de datos abiertas por la Organización Mundial de la Salud (OMS), los datos en Tableau, el uso de los Sistemas de Información Geográfica, las grandes bases de datos en tiempo real, los Barómetros de información, las Gráficas actualizadas en tiempo real, los mapas de evolución en el tiempo, todas formas de representación del mundo buscando ordenar el caos y la complejidad mediante métodos como el Big Data, la Inteligencia Artificial (AI), la cibernética, la Ciencia de Datos (Data Science), cuya finalidad está orientada a la acción y a nuestra propia supervivencia.

De la misma forma las comunidades científicas en sus múltiples denominaciones han estado buscando explicaciones, investigando curas y encontrando razones. En la práctica vemos en el día a día el sacrificio mundial del personal médico extenuado y expuesto a la enfermedad. También se ha fomentado el debate y la crítica intelectual desde diversas perspectivas: AgambenMike DavisByung-Chul HanChomskyŽižekCastellsYuval Noah HarariBadiou. Todos esos autores repensando, proyectando e imaginando para bien o para mal un mundo post-Coronavirus.

Esa renovación de la razón lo ha sido bajo un régimen de necesidad (enfermedad)[2] y se ha encontrado con un obstáculo muy actual, como es, la emergencia de los populismos, basados en las más bajas pasiones: la apuesta por las soluciones sencillas, las opiniones, los fanatismos religiosos, los negacionismos, las soluciones radicales (de izquierdas y de derechas), las apologías de la desigualdad, los nacionalismos, entre muchísimas otras características.

En este contexto de crisis, la retórica populista emerge simplificando el evento y sus consecuencias, a modo de una política oscurantista enfrentada e interpelada por una cuestión compleja como es el COVID-19. Se observa como algunas de las elites políticas y sus caras visibles en los distintos gobiernos —Estados UnidosBrasilInglaterraNicaraguaMéxico— han puesto en duda la seriedad de los acontecimientos.

Tal situación, de simplificación, negacionismo, falta de conocimiento e inercia burocrática, en el peor de los escenarios, podría retrasar las capacidades para atender estratégicamente la crisis y la subsecuente afectación en la vida de las poblaciones y los sistemas de salud. El escenario dispuesto estará por verse en las próximas semanas.

La retórica populista enfrentada a los hechos y a los datos, ha tenido que cambiar de opinión y de acciones en muchos países. Se toma conciencia de la existencia de una situación de excepción por un cálculo de riesgo político, luego del riesgo económico y social, y la posterior obligación a escuchar la voz experta (científica) para la protección de las personas en riesgo.

Finalmente, esta coyuntura evidenció que, en los momentos donde la vida de la mayoría y de las propias élites se ve en peligro, ahí los grandes intereses se rinden “noblemente” ante el Estado, la ciencia y la razón.



[1] Sociólogo e investigador. Integrante del Grupo de Trabajo CLACSO Violencias, políticas de seguridad y resistencias. Centro de Investigación en Cultura y Desarrollo (CICDE), Costa Rica.
[2] “No se trata de una comedia, es una necesidad impuesta por la difusión de un proceso mortal que cruza la naturaleza (de ahí el papel eminente de los científicos en este asunto) y del orden social (de ahí la intervención autoritaria, y ella no puede ser otra cosa, del Estado).” Badiou



domingo, 22 de marzo de 2020

(Re)acciones colectivas en tiempos del Coronavirus


18 MAR, 2020
12:49 AM

En las últimas semanas diversos fenómenos se están volviendo comunes, entre ellos, el aumento de las filas en el comercio, las mediáticas compras compulsivas de papel de baño, alcohol en gel, desinfectantes, conservas, etc. Tales situaciones, son criticadas fervientemente por unos y ejercidas en silencio por muchos. En tal escenario se dejan ver diversas y complejas consecuencias de un evento pandémico que afecta los frágiles sistemas de organización social y las aparentes apacibles vidas cotidianas de la población.

Como primera medida de cambio, las acciones de los gobiernos, que además de ser distintas a nivel internacional son contraintuitivas a las vidas de las personas. El cierre de fronteras, la cancelación de los viajes por turismo, la acción o inacción de distintos gobiernos, las limitaciones de circulación en las ciudades, el distanciamiento social, la recepción y atención de los enfermos, son todas situaciones que potencian una sensación de pérdida de control de las propias vidas en las personas que habían proyectado viajes, actividades y encuentros.

La sensación de “falta de control” revela la fragilidad de la organización social. Organización que depende de una logística altamente interconectada para el mantenimiento de las necesidades cotidianas mediante la oferta de servicios públicos y privados. Tal incertidumbre por la “falta de control” frente a la afectación de esos servicios tendría diversas respuestas sociales que pueden derivar hacia sentimientos de miedo o temor.

Aunque habría múltiples manifestaciones o respuestas sociales, algunas a primera vista, están teniendo un impacto importante por sus efectos en las personas, como son, el uso de las tecnologías de información, la incidencia que tiene la información surgida de los sistemas de salud y la ciencia médica, y las capacidades que tienen los distintos gobiernos y las comunidades para enfrentarse a eventos de carácter inédito.

En cuanto a la tecnología, parece que hay un ciberleviatán levantado frente a nosotros, donde se multiplican los medios de información, no todos esos medios guiados por una intención de veracidad. Los límites de la información en este escenario se dan por una sobresaturación de estímulos a nivel sensorial y psíquico. En tal contexto se puede potenciar el acceso a la información en varias vías, pero sus usos son disimiles. Así, la información oficial y científica es contundente pero abstracta y compleja, la cual no entraría en un infográfico pero la población se ha habituado a una comunicación casi “telegráfica”. Frente a lo anterior, emerge gloriosa la información falsa, basada en rumores, en memes, en grupos que ofrecen remedios milagrosos y salidas fáciles e inmediatas reflejo de esa sobresaturación de “tener todo a la mano”. Sin dudas, la representación de la información entra en disputa, conquistando lo tendencioso mediante medios visuales en los que se ven calles vacías, supermercados con “desabastecimiento”, desmayos de personas “sospechosas de enfermedad”, hacinamiento en los centros de salud, entre muchos otros epifenómenos.

Con relación a la difusión de información, se puede encontrar un mecanismo discursivo y retórico denominado: de la parte por el todo (sinécdoque), en el cual a partir de imágenes o hechos concretos se generalizan comportamientos. De esta forma, la presentación visual de un evento particular emergerá a modo de aspecto justificativo, el cual la multitud tomará como una generalización, por ejemplo, una imagen de un estante vacío (parte) puede llevar a una asociación o creencia de desabastecimiento general (todo). Estas figuras discursivas son parte del quehacer cotidiano por excelencia.

La población también se ve enfrentada a la lógica de funcionamiento del campo científico. Por el estado de avance y novedad del coronavirus que ocasiona la enfermedad COVID-19 las informaciones recibidas son preliminares y contingentes, si bien la Organización Mundial de la Salud (OMS) y demás organismos oficiales han alertado con rigurosidad y se han hecho diversos estudios, la percepción cotidiana puede interpretar esas acciones como adaptativas al contexto y no contundentes, con datos que llevarán tiempo para ser procesados y sistematizados en relación a aspectos tales como la duración de la enfermedad, el periodo de incubación, los síntomas exactos, la prevalencia y el perfil epidemiológico, los efectos o consecuencias de quienes han pasado por la enfermedad.
Tales escenarios son vividos de manera significativa en el día a día con alta incertidumbre. 

La ruptura en el paso de un estado de latente control social a uno de alta fragilidad de ese control conllevará a tener máximos cuidados en el tratamiento de la emergencia, debido a que la información es altamente confusa, y las respuestas sociales podrían tener consecuencias negativas, como antes se indicó, usando de ejemplo las respuestas sociales en el ámbito de las tecnologías de la información y el campo de la ciencia.

De la misma forma, dentro de las diversas consecuencias surgidas de las respuestas sociales pueden emerger formas de representación colectiva que podrían expresarse en prácticas concretas. Dentro de esas formas, están los mecanismos discursivos de exclusión, similares a lo que propone Foucault en “El orden del discurso”, y que implican formas de separación y rechazo. Se podría decir que estos mecanismos conllevarían inercialmente a creer en posibles situaciones ficcionales de decadencia o ruptura del orden social.

Los principios de oposición se pueden referir a la negativización del otro, y esa otredad puede ser una característica material o abstracta. Se pueden simbolizar oposiciones duales, como la supervivencia del individuo frente a lo colectivo, que en los entornos hacinados y empobrecidos la epidemia se “propagará” más rápidamente (aun cuando la pandemia es generalizada), la sensación de una recesión ya vivida aumentada por un posible desorden social causado por la pandemia frente al orden social positivo (el pasado fue mejor a modo de argumento conservador), el retorno a los vínculos primarios (proteger a la familia) frente a las corporaciones colectivas. El razonamiento dispuesto puede justificar el principio de supervivencia, de lo primario frente al otro, a lo desconocido, de la agrupación cercana frente a la solidaridad de la sociedad en general. Muy bien representadas estas narraciones por la ciencia ficción a modo del mundo en la película Mad Max.

Existentes tales representaciones, respuestas sociales y prácticas concretas que conllevan a la histeria grupal, se ha de apostar por respuestas colectivas contundentes, protocolos de actuación que prevengan las posibles manifestaciones de ruptura con los derechos de las personas para garantizar desde el sector gubernamental y el sector privado la oferta equitativa de los bienes públicos y de uso común. Tales bienes serán necesarios para salir de un escenario inédito en la historia, por los recursos dispuestos y los sacrificios que tendremos que sostener como sociedad.


Delfino CR

Julio Solís Moreira

Sociólogo e investigador social.