lunes, 20 de abril de 2009

Actualidad social y desarrollo: Orden, exclusión y desregulación


Esta reflexión se dirige hacia los órdenes de nuestra época, de la falta de sensibilidad, del cinismo del mercado, la inoperancia de los operadores políticos y su racionalidad. La metáfora nada exagerada de un “orden social criminal” o de “los amos del mundo”; en un mundo en que los sistemas macro-sociales se escapan a los sujetos y se consolidan procesos globales de pobreza, exclusión, contaminación y muerte; que hoy cándidamente aparecen como ídolos de un orden fetichizado, del circo mediático de un planeta vaciado de humanidad.

CONSOLIDANDO EL VALOR DE TODO: destruir las fronteras al capital.

El “desarrollo” es presentado como unidad coherente, discursivamente entramado en los procesos de globalización y en la aculturación-estandarización de los valores de vida; en la valorización de todo en el mercado y del fin de las fronteras territoriales clásicas hacia la Glocalización .

La distribución del espacio a nivel mundial se configura con el impacto de los actores o entes empresariales transnacionales, que como primera medida, reconfiguran el espacio social a nivel cultural (normas y estilos de vida que llevan décadas llegando a nuestros países), y luego, ya cultivadas estas simbólicas sociales de aceptación de la sobre-naturalidad de la empresa transnacional, pasan a un segundo nivel: el enfrentamiento directo de lo jurídico y vinculante (TLCs, políticas económicas internacionales y sus organismos), “regulándose” así, la libertad de tránsito y poder de las empresas por sobre las competencias “soberanas”, “nacionales” y territoriales.

La frontera, está en las ideas que se tienen sobre las cosas y no tanto en las cosas, es decir, la imaginación llenando de valor la vida y no el valor de la vida como “esencia universal” de la materialidad humana (derecho a ser humanos).

Ahora, al parecer es elemental considerar que: Cuando la libertad de valorizar por encima de las fronteras se da, además, el capital se configura en el escenario de un “mercado-mundo-unificado” y las unidades nacionales no pueden deliberar su “desarrollo”, ¿Cuáles unidades, actores o fuerzas coherentes puede controlar el valor de lo público?

Aun, existiendo el derecho a una mal llamada política internacional y el “respeto” a ciertas normas; que control sobre el mercado pudo por ejemplo, parar la irresponsabilidad de las decisiones de las corporaciones y entes financieros internacionales que detonaron la crisis mundial y pusieron en evidencia los riesgos sistémicos del mercado.

UN FUTURO PRECARIO: incertidumbre para vivir seguro.

En un buen día se puede hablar sobre los abismos que son parte de nuestras vidas y la vida de todos; unos, con otros que se sientan del lado de las latas y las letrinas hechizas de la exclusión, mientras que algunos pueden certeramente planificar sus vidas al lado de preciosas losas y grandes espacios, hechos solo para los “sueños” del niño trabajador, y que son una realidad para aquel que recibe un servicio de calidad académica, con pedagogos que cuentan lo grande de la historia de la humanidad y del logro civilizatorio de la ideas que se desarrollan en un abismo enrejado, entre los ciudadanos y los otros, unos que tienen la seguridad de trabajar y acceder a lujos de la opulencia, mientras que habrán aquellos que reflexionan sobre el temor y la incertidumbre del hoy, de que comer y como lograr sobrevivir para contar su supervivencia en la lucha de los más “meritorios”.

La justicia de unos en los derechos de diferencia de otros, hace jurídicamente incierta la capacidad de advertir la inhumanidad que camina de lado de nuestras mejores intenciones, como cuando focalizamos nuestras vista en algunos, que tal vez tengan una movilidad ascendente nos más que al reino de los cielos, porque no les dio la energía para comprender el punto de vista de unos gerentes del desarrollo con “inclusión” y “cohesión”.

El empleo en plena decadencia, el trabajador pobre, la informalidad; en concreto, la inseguridad de “ser” en una sociedad donde se distribuyen los problemas a los incluidos precariamente, es la vigilia hacia los sectores vulnerados.

Los que no mueren, unas veces violentan las costumbres de la distinción y otras se la aguantan, tal vez por eso no son tan agradables las brechas, y menos agradable la realización del simplismo operativo de las dirigencias en la confianza hacia el todopoderoso mercado.

Julio Solís Moreira
Sociólogo e investigador
20/4/09