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jueves, 10 de marzo de 2016

¿Cómo ha incidido el programa de seguridad comunitaria en barrios?

Un programa estatal aplicado en el país que revela no solo detalles de la estructura gubernamental sino también fisuras en la organización comunitaria.

Enlace original: Dar click acá (Audio de la Entrevista)

Un análisis sociológico de la política criminal y la prevención del delito en un contexto de adaptación de las políticas de seguridad, cuya intención es reformar el sector policial, buscando mejorar la confianza con la ciudadanía y las comunidades.




Contexto del Enfoque de Seguridad Comunitaria. Solís (2015)


Para comprender la incidencia de la Seguridad Comunitaria, se hace un esfuerzo por articular la relación organizativa entre el sistema y el entorno en referencia a la teoría moderna de sistemas con la intención de entender la dinámica de construcción del entorno urbano y el capital social, también para explicar la incidencia de las pautas sistémicas que acompañan a la Seguridad Comunitaria en espacios barriales.

Julio Solís Moreira
Sociólogo e investigador
10/3/16

lunes, 4 de enero de 2016

Adaptaciones en las políticas criminales preventivas de América Latina.

Panel “Violencia en América Latina y los dilemas del control social democrático”, en Congreso de la Asociación Latinoamericana de Sociología (ALAS) Costa Rica 2015.

José Vicente Tavares, Coordinador
César Barreira, Brasil, Panelista 
Julio Solís Moreira, Costa Rica, Panelista
Ernesto Renan Freitas, Brasil, Panelista 
Enio Passiani, Brasil, Panelista 



Si “ El siglo XXI arranca con formas diversas de lucha social en las escalas comunal, regional y global, y la reaparición de sus demandas emerge como fuerte resistencia a los embates del neoliberalismo” - el tema de la Violencia parece  producir paradojas en las sociedades latinoamericanas.  Pues “ Ante la imposibilidad del Estado de responder a múltiples  demandas de la población, se ha implementado una estrategia de control social represivo que pretende inmovilizar las luchas por los derechos, la cual ha venido acompañada por la legitimación que han orquestado las empresas de los medios masivos de comunicación, en desmedro de los procesos democráticos de comunicación e información”.

La cuestión sociológica que subyace al debate político en América Latina es la disputa  sobre modalidades de control social y de vigilancia policial en el marco de una tardía modernidad latinoamericana. Los temas centrales son:

  • ¿Cómo los gobiernos respondieron al problema de la multiplicación de las formas de violencia - la violencia ecológica, la exclusión social, la violencia de género, los racismos y la violencia en la escuela?
  • ¿Cómo los gobiernos han propuesto soluciones a la crisis del trabajo policial, debido a la supuesta ineficiencia e ineficacia frente al crecimiento de la criminalidad y la violencia
  • ¿Cómo se está construyendo una cultura de la violencia mediante las novelas de la violencia?

miércoles, 11 de junio de 2014

Gestión política de las reformas policiales en Costa Rica.


Julio Solís Moreira, 2014

Resumen: En este artículo se analizan algunos de los rasgos que fundamentan la reforma policial costarricense, entre ellos, ciertos elementos históricos y jurídicos que le dan sustento institucional al sector policial, también se exponen los atributos concretos de la organización de la reforma policial contemporánea en relación con el desarrollo de un sistema de seguridad complejizado por el aumento de los recursos, la emergencia de nuevos actores y enfoques de intervención. Por último, se presentan algunos dilemas en el horizonte futuro de las reformas en el contexto costarricense.

Palabras clave: Reforma policial, Costa Rica, regulaciones, gestión pública y política.


martes, 13 de abril de 2010

El OIJ en la UCR: ¿el atropello policial como patrón?

Ayer las fuerzas de un mal llamado “orden público”, irrumpieron en la UCR, violentando a estudiantes y funcionarios.

Tal intervención, hace pensar en la llamada “confianza ciega en la autoridad”, expresada cuando hay acciones violentas de instituciones u organizaciones -como el OIJ y la Policía-, que terminan siendo legitimadas -sin controversia- por los ciudadanos y otros actores, como los medios y algunos políticos.

Además de la confianza ciega, otra cuestión importante que al parecer se está viviendo Costa Rica es, “la promoción del control y la represión”, a través de la asignación de altos niveles de credibilidad y responsabilidad a organizaciones de corte penal (la policía y el poder judicial), con fin el de asegurar ciegamente y a toda costa la nación o la población.
Asimismo, en este tipo de escenarios, se aboga por políticas de mano dura (más policías, más penas, más cárceles, más patrullas, más armas, más rudeza) y de “cero tolerancia”, que muchas veces no toman en cuenta las libertades y las garantías de los ciudadanos.




Siguiendo esas políticas, y con el fin de comprender el hecho, se puede pensar que las fuerzas policiales al mismo tiempo privilegian un punto de vista del amigo-enemigo, donde cualquier sujeto o persona que se enfrente al “orden”, es un criminal en potencia; por ello la violencia no es un recurso último, sino el más privilegiado, debido al potencial “maligno” del otro.

Frente a lo anterior, es comprensible que las fuerzas policíacas de forma arbitraria, irrespeten los derechos de los ciudadanos, lesionándoles su integridad física; integridad que más bien deberían defender. Tal comportamiento parece irracional, pero responde al hecho de una “creencia policial” basada en que todos somos enemigos, y que ante cualquier falta se debe tener “cero tolerancia”.

Así, por ejemplo, un simple arresto por un hecho de corrupción, se convierte en lo que parecía la búsqueda de un criminal violento, o algún caso de extrema seriedad; una misión que cumplirán a toda costa y sin vacilaciones, pasando por encima de todo (estudiantes, funcionarios, seguridad universitaria, etc).

En fin, el uso de la violencia y la fuerza no tiene justificación alguna dentro de un recinto universitario, y no es posible que los estudiantes sean atropellados de tal manera, con tal cinismo, por unos gendarmes agresivos.

La fuerza debería ser la última medida, nunca la primera forma de actuar. Si esto no sucede, estaremos encaminados a un estado policíaco, donde la pena y la violencia se imponen al derecho y a la vida.
Julio Solís Moreira
13 de abril del 2010