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domingo, 5 de agosto de 2018

Libro: Adaptaciones de la política criminal en la seguridad ciudadana y la prevención de la violencia en América Latina

Link del libro: https://goo.gl/dggaqR

Este libro busca presentar los factores de adaptación de la política criminal y el control social formal en el diseño de los modelos de seguridad y los enfoques preventivos o proactivos, de los cuales, a modo de contexto de surgimiento, se pueden evidenciar intervenciones enfocadas en la situación (enfoque multifactorial o ambiental), en la comunidad (prevención multiagenciada y coproducción de la seguridad) y a través del desarrollo social (prevención social focalizada). De estos factores igualmente se muestra la integración de las víctimas y su rol político, los modelos de defensa comunitaria (espacios defendibles) y diversas reformas institucionales en la nueva gobernanza urbana, condiciones de las que se argumentará hay un proceso de aumento en la complejidad de la organización del control social.



Asimismo, emergen reformas en las pautas de intervención de la acción pública, la fundación de discursos en ámbitos antes no explorados por el control social (el factor espacial, la comunidad y la asociación), la ampliación de la influencia de los actores de la sociedad civil y del sector privado, las narrativas del temor e inseguridad en las urbes. Tales mutaciones revelan el contexto social y doctrinario de la reacción social frente a la violencia, condición reforzada mediante la instalación de marcos mentales respaldados por el sector académico, el mundo de los expertos y la esfera de acción del funcionariado especializado.

Indicado lo anterior, se destaca en el texto la existencia de procesos adaptativos en las actuales políticas públicas de intervención frente al fenómeno de la violencia, influenciadas por múltiples variaciones en la proyección de la política criminal, esto en referencia a la configuración de cometidos sistémicamente dirigidos a movilizar agendas, recursos y expectativas del público en la promoción del control reactivo y también en la prevención de riesgos derivados de factores estructurales y situaciones tendientes a la violencia delictiva.

Parte de los argumentos enfocados a la categoría central de organización, se harán desde una postura o enfoque analítico sistémico, como un esfuerzo por delimitar la relación metafórica del sistema-entorno, que busca ser un puente para comprender los procesos de especialización y organización de las intervenciones dirigidas hacia áreas ambientales o poblaciones específicas. Ante tal decisión surge igualmente la necesidad de problematizar críticamente los condicionantes que subyacen en la configuración organizacional de los ordenamientos institucionales y sus complejas estructuras de dominación y disciplinamiento, frente a la potencia activa de los individuos y los grupos sociales.


lunes, 12 de noviembre de 2012

La Costa Rica de siglo XXI

Puentes bailey, casas y techitos de un país provisional, platinas desgastadas, políticas coyunturales sin peso institucional, actos de corrupción por doquier, desmantelamiento de los servicios públicos y bienes comunes destrozados, regulaciones ineficientes en materia de gestión pública, obra pública mal construida por el estado y las concesionarias, cobro ineficiente de los tributos, ventajas para los ya favorecidos, inequidades y aumento del riesgo de empobrecimiento de la niñez, etc, etc, etc.

Las evidencias fácticas están y señalan que es imposible seguir sosteniendo el mito “igualitario”, pero acá todavía se rasgan las vestiduras con la idea de una “clase media” idílica, que al contrario, está desgastada y vulnerable, en beneficio de un grupo pudiente que no le retribuye mucho a la sociedad, más que la opulencia reflejada en el comercio de lujo, la segregación urbanística, la estetización elitista de un “nuevo mundo a la tica” que ha llegado al siglo XXI para ver sus logros y bienestar general caer.

Lo común de la Costa Rica contemporánea está en los abismos, materiales y simbólicos. Unos se sientan al lado de las latas y las letrinas hechizas de la exclusión, mientras que algunos pueden certeramente planificar sus vidas al lado de preciosas losas y grandes espacios ideados solo para los “sueños” del niño de un barrio pobre. La realidad es hermosa para aquel que recibe los beneficios del ya beneficiado, con servicios de calidad académica, con pedagogos que cuentan de forma grandilocuente la historia de la humanidad y el logro civilizatorio de las nuevas ideas que se desarrollan en un abismo enrejado, entre unos  ciudadanos y los otros, unos que tienen la seguridad de trabajar y acceder a los lujos de la opulencia, mientras que están aquellos que reflexionan sobre el temor y la incertidumbre del hoy, de pensar en que comer y como lograr sobrevivir para reproducir esa supervivencia en la lucha de los más “meritorios”.

La justicia de unos en los derechos de diferencia de otros, hace evidente una advertencia: la inhumanidad que camina del lado de las “mejores intenciones”. Es capaz que algunos tengan una movilidad ascendente nos más que al “reino de los cielos”, porque no les dio la energía para comprender el porqué del empleo en plena decadencia, el trabajador pobre, la informalidad y la precarización laboral, fenómenos que son “simples” externalidades del mercado, según el punto de vista de unos gerentes del desarrollo que aspiran a una “inclusión” a medias.

Al final del camino observamos la inseguridad de ser humanos en una sociedad donde se distribuyen los problemas a los incluidos precariamente y se vigila a los sectores vulnerados, en caso que no cumplan con las reglas de un todopoderoso mercado. 

Julio Solís Moreira
Sociólogo e Investigador 
12/11/1


lunes, 20 de abril de 2009

Actualidad social y desarrollo: Orden, exclusión y desregulación


Esta reflexión se dirige hacia los órdenes de nuestra época, de la falta de sensibilidad, del cinismo del mercado, la inoperancia de los operadores políticos y su racionalidad. La metáfora nada exagerada de un “orden social criminal” o de “los amos del mundo”; en un mundo en que los sistemas macro-sociales se escapan a los sujetos y se consolidan procesos globales de pobreza, exclusión, contaminación y muerte; que hoy cándidamente aparecen como ídolos de un orden fetichizado, del circo mediático de un planeta vaciado de humanidad.

CONSOLIDANDO EL VALOR DE TODO: destruir las fronteras al capital.

El “desarrollo” es presentado como unidad coherente, discursivamente entramado en los procesos de globalización y en la aculturación-estandarización de los valores de vida; en la valorización de todo en el mercado y del fin de las fronteras territoriales clásicas hacia la Glocalización .

La distribución del espacio a nivel mundial se configura con el impacto de los actores o entes empresariales transnacionales, que como primera medida, reconfiguran el espacio social a nivel cultural (normas y estilos de vida que llevan décadas llegando a nuestros países), y luego, ya cultivadas estas simbólicas sociales de aceptación de la sobre-naturalidad de la empresa transnacional, pasan a un segundo nivel: el enfrentamiento directo de lo jurídico y vinculante (TLCs, políticas económicas internacionales y sus organismos), “regulándose” así, la libertad de tránsito y poder de las empresas por sobre las competencias “soberanas”, “nacionales” y territoriales.

La frontera, está en las ideas que se tienen sobre las cosas y no tanto en las cosas, es decir, la imaginación llenando de valor la vida y no el valor de la vida como “esencia universal” de la materialidad humana (derecho a ser humanos).

Ahora, al parecer es elemental considerar que: Cuando la libertad de valorizar por encima de las fronteras se da, además, el capital se configura en el escenario de un “mercado-mundo-unificado” y las unidades nacionales no pueden deliberar su “desarrollo”, ¿Cuáles unidades, actores o fuerzas coherentes puede controlar el valor de lo público?

Aun, existiendo el derecho a una mal llamada política internacional y el “respeto” a ciertas normas; que control sobre el mercado pudo por ejemplo, parar la irresponsabilidad de las decisiones de las corporaciones y entes financieros internacionales que detonaron la crisis mundial y pusieron en evidencia los riesgos sistémicos del mercado.

UN FUTURO PRECARIO: incertidumbre para vivir seguro.

En un buen día se puede hablar sobre los abismos que son parte de nuestras vidas y la vida de todos; unos, con otros que se sientan del lado de las latas y las letrinas hechizas de la exclusión, mientras que algunos pueden certeramente planificar sus vidas al lado de preciosas losas y grandes espacios, hechos solo para los “sueños” del niño trabajador, y que son una realidad para aquel que recibe un servicio de calidad académica, con pedagogos que cuentan lo grande de la historia de la humanidad y del logro civilizatorio de la ideas que se desarrollan en un abismo enrejado, entre los ciudadanos y los otros, unos que tienen la seguridad de trabajar y acceder a lujos de la opulencia, mientras que habrán aquellos que reflexionan sobre el temor y la incertidumbre del hoy, de que comer y como lograr sobrevivir para contar su supervivencia en la lucha de los más “meritorios”.

La justicia de unos en los derechos de diferencia de otros, hace jurídicamente incierta la capacidad de advertir la inhumanidad que camina de lado de nuestras mejores intenciones, como cuando focalizamos nuestras vista en algunos, que tal vez tengan una movilidad ascendente nos más que al reino de los cielos, porque no les dio la energía para comprender el punto de vista de unos gerentes del desarrollo con “inclusión” y “cohesión”.

El empleo en plena decadencia, el trabajador pobre, la informalidad; en concreto, la inseguridad de “ser” en una sociedad donde se distribuyen los problemas a los incluidos precariamente, es la vigilia hacia los sectores vulnerados.

Los que no mueren, unas veces violentan las costumbres de la distinción y otras se la aguantan, tal vez por eso no son tan agradables las brechas, y menos agradable la realización del simplismo operativo de las dirigencias en la confianza hacia el todopoderoso mercado.

Julio Solís Moreira
Sociólogo e investigador
20/4/09