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viernes, 24 de noviembre de 2017

Gobiernos locales y sociedad civil: aliados estratégicos en la prevención y la lucha contra el delito

La participación de la comunidad en el diseño, implementación y evaluación de políticas públicas de seguridad es una de las claves del paradigma de la seguridad democrática, y también uno de sus mayores desafíos.

Konrad-Adenauer-Stiftung - Oficina en Costa Rica y Panamá, 2017
Articulo original: link 

Las encuestas y la prensa constatan de manera regular el creciente sentimiento de inseguridad que viven algunas comunidades. Y las estadísticas del Organismo de Investigación Judicial demuestran el aumento en los delitos contra la propiedad y la aparición de nuevas formas de delincuencia.
Y es que el fenómeno de inseguridad está vinculado a una gran cantidad de factores, entre ellos: la exclusión social, la poca inversión en desarrollo humano, leyes laxas en control de armas, presencia de grupos armados y pandillas. Y es un fenómeno que denota, entre otros aspectos, el abandono de espacios públicos, la desintegración comunitaria, la desconfianza ciudadana hacia las autoridades, el incremento del consumo de drogas ilícitas y la ausencia de valores cívicos.
Julio Solís, experto en Seguridad de la Universidad Nacional de Educación a Distancia
Ciertamente la seguridad nos compete a todos: sector público, privado, organizaciones comunales y gobiernos locales, aunque es éste último, el llamado a liderar la elaboración e implementación de políticas locales de seguridad y prevención del delito.
Y ¿por qué es importante el enfoque local en el tema seguridad? Porque la situación de seguridad varía de acuerdo al entorno y sólo una política diseñada localmente puede optimizar el uso de los recursos existentes e involucrar activamente a los vecinos.
El conversatorio realizado el 07 de octubre, y tenía como finalidad facilitar un espacio para que los diferentes actores de la provincia de Puntarenas articulen esfuerzos y establezcan acciones concretas que permitan construir entornos seguros y devolver la confianza a la ciudadanía en sus instituciones públicas.
El tema fue abordado por cuatro expertos: Julio Solís, experto en seguridad de la Universidad Estatal a Distancia, Iván Dumani, encargado de los Programas Preventivos Policiales del Ministerio de Seguridad Pública, Juan Gabriel Hidalgo, Policía Municipal de Garabito y Eugenia Aguirre, encargada del departamento de Incidencia Política de la Unión Nacional de Gobiernos Locales.
Eugenia Aguirre, moderó el conversatorio y arrancó con varias preguntas generadoras de discusión: “¿son efectivas nuestras políticas públicas en materia de seguridad? ¿Cuáles son los principales retos a superar en la vinculación interinstitucional e intersectorial en esta temática? ¿Qué papel debe jugar el gobierno local para enfrentar esos retos?”
Al respecto, Julio Solís, experto de la UNED, señaló que en los espacios locales se ha perdido el control social informar, entiéndase organizaciones de la sociedad civil que brindaba articulación y bienestar. Y que hay muchos actores con competencias en el resguardo de la seguridad, pero en su mayoría trabajan de forma desarticulada. Insistió en evitar que la seguridad sea tarea de todos, pero responsabilidad de nadie.

“Si queremos avanzar en una agenda de prevención progresista tenemos que pasar por ciertas etapas. La co-producción de la seguridad es una reforma organizativa para mejorar la seguridad enfocada en prevención. Es una prevención multi-agenciada, un cambio de modelo. El reto de este es el planificar en conjunto el presupuesto”.
Iván Dumani, encargado de los Programas Preventivos Policiales del Ministerio de Seguridad Pública, explicó que la fuerza Pública adoptó el enfoque de prevención en los años noventa, que implicó un cambio en la visión-una más integral- que tendrá sus resultados a mediano y largo plazo. Además reveló la misión visión, valores y programa de formación que utilizan para formar a sus colaboradores y organizaciones de la sociedad civil.
Finalmente, Juan Gabriel Hidalgo , policía la Municipal en Garabito se refirió a los obstáculos que existen actualmente para que la policía y las comunidades desarrollen un trabajo conjunto en el tema de prevención de la delincuencia. Y comentó las iniciativas que implementan para generar un trabajo conjunto entre la policía y la sociedad civil en la prevención de la delincuencia.

lunes, 2 de enero de 2017

Artículo Revista URVIO - Incidencia de la seguridad comunitaria y el capital social en barrios urbanos de San José, Costa Rica

Incidencia de la seguridad comunitaria en el capital social de barrios urbanos en San José, Costa Rica

Julio Solís Moreira[1]

Enlace al artículo: Numero 19 (2016)


Resumen: Este artículo se deriva de los resultados de una investigación sobre el enfoque de seguridad comunitaria en Costa Rica y su incidencia en entornos barriales urbanos. Se busca evidenciar las relaciones existentes entre la doctrina subyacente en la prevención del delito y su incidencia en el capital social de espacios barriales urbanos, todo enmarcado en un contexto de adaptación de las políticas de seguridad, con la intención de mejorar la confianza con la ciudadanía y las comunidades. Así pues, se aborda la seguridad comunitaria a modo de sistema de acción en relación con las dinámicas de capital social que se dan en estos espacios urbanos. Se busca interrogar y evidenciar la lógica de los cursos de acción y las prácticas de prevención del delito, en la condición de que la seguridad comunitaria es una política criminal de corte preventivo que se sustenta en la necesidad de crear un control social informal y fortalecer un capital social por medio de la responsabilización de los individuos en los problemas de seguridad en la ciudad.

Palabras clave: espacio urbano, capital social, seguridad comunitaria, apropiación de normas, incidencia de políticas públicas.


Incidence of community security in the social capital of urban neighborhoods in San José, Costa Rica

Abstract: This article was derived from the results of an investigation of the approach to community security in Costa Rica and its impact on urban neighborhood environments. It sought to show the relationships between the underlying doctrine of crime prevention and its impact on the social capital of urban neighborhood spaces, all framed in a context of adaptation of security policies with the intention of improving trust with citizens and the communities. Community security is therefore addressed as a system of action in relation to the dynamics of social capital in these urban spaces. It seeks to question and demonstrate the logic of courses of action and crime prevention practices, on the condition that community security is a preventive criminal policy that is based on the need to create informal social control and strengthen a social capital through the accountability of individuals in security problems in the city.

Keywords: urban space, social capital, community safety, appropriation of norms, public policy incidence

Enlace al artículo: Numero 19 (2016)

________________________________________________

[1] Maestría Centroamericana en Sociología, Universidad de Costa Rica. Sociólogo por la Universidad Nacional de Heredia (UNA). Investigador en el CICDE (Centro de Investigación en Cultura y Desarrollo), Vicerrectoría de Investigación, Universidad Estatal a Distancia (UNED). Correo: jsolis@uned.ac.cr



jueves, 4 de agosto de 2016

Recuperación de espacios públicos en zonas vulnerables para la prevención de la violencia

El Programa Punto y Aparte para la recuperación de espacios públicos en zonas vulnerables, con Valery Castro, Julio Solís y Gina Marín. Hablando Claro, Radio Columbia.


¿Gozan sus hijos de las posibilidades de disfrute de un buen parque cerca de su hogar? ¿Tiene posibilidades de salir a caminar todos los días y aprovechar buenas aceras y seguridad en su entorno?
¿Le parece que parte de su paisaje habitual es tener zonas verdes que le permiten acceder a un buen clima de vida comunitario?
Lo que es común para unos, no lo es para otros.
Según la Encuesta Nacional de Hogares 2015, prácticamente un cuarto de la población costarricense se encuentra en condición de pobreza y esa circunstancia, que se ve aumentada por la creciente desigualdad, no es sólo de marginación económica.
El Informe Estado de La Nación sostiene que la integración social sólo se consigue logrando que las personas puedan acceder a un conjunto de derechos que les permitan participar de la vida en sociedad sin exclusiones ni bloqueos.
Por eso es que para cambiar realidades adversas de marginación social, instituciones públicas y privadas trabajan creando iniciativas de inclusión social mediante la recuperación de espacios públicos.
De esta forma, parques, lotes baldíos y hasta edificaciones abandonadas pueden transformarse en sitios de recreación y esparcimiento, de renovación de lazos comunitarios y de mejoramiento integral de la calidad de vida en barrios y urbanizaciones.
De las posibilidades de recuperación de espacios públicos en zonas vulnerables, un ejercicio periodístico del Programa Punto y Aparte de la estudiante Valery Castro, conversamos este viernes 29 de julio con el sociólogo Julio Solís y con Gina Marín, Directora del programa Arte por la Paz, iniciativa de los ministerios de Educación y Justicia, en Hablando Claro‬.
Escuche aquí este programa...



jueves, 19 de mayo de 2016

La ciudad purificada: dilemas del reconocimiento y la segregación en la vida urbana

Publicado en Ssociologos 15 de mayo de 2016. 


El mundo social deviene de un hecho fenoménico y aparente, el reconocimiento del otro, esto como la posibilidad material del encuentro. Ha de añadirse también la potencia de la comunicación como una fuerza que conjunta la reciprocidad de perspectivas intersubjetivas de los individuos que enriquecen el sentido y el lenguaje compartido en prácticas sociales. El reconocimiento social como categoría y principio, es una condición que se sostiene sobre la apariencia de la necesidad del otro que estaría predispuesta a nuestros sentidos en el espacio vivido.



La presuposición expuesta situaría al sujeto a un constante contacto en el mundo del diario vivir, tal constancia históricamente se ha institucionalizado en la esfera y el espacio público, escenarios de relacionalidad cuya potencia implica el fortalecer el reconocimiento del otro y los derechos a ese reconocimiento. La potencialidad del espacio público es fundamental en la vida urbana en tanto supera la inmediatez de la vivencia individual. 

Si el mundo ha de incluir un espacio público, no se puede establecer para una generación y planearlo sólo para los vivos, sino que debe superar el tiempo vital de los hombres mortales. Sin esta trascendencia en una potencial inmortalidad terrena, ninguna política, estrictamente hablando, ningún mundo común ni esfera pública resultan posibles. (Arendt, 1993, p.64)

Si bien, el reconocimiento y los espacios públicos son centrales, no se consuman concretamente o de manera definitiva debido a ciertas rupturas, entre ellas, los procesos de individualización, los agrupamientos cerrados o las formas de organización social que no aspiran al acceso inclusivo de los ciudadanos a sus esferas.

Tal reflexión reafirma el dilema del reconocimiento en los contactos sociales, su fuerza o debilidad en el espacio, particularmente en los espacios urbanos, donde los individuos se ven arrojados a una vorágine de estímulos, de encuentros y desencuentros. Ante esos procesos, algunos grupos sociales se organizan, alejándose intencionalmente (segregación) de otros grupos.

Sennett (2002, p.78) reflexiona acerca de esas distancias, planteando la forma en que algunos grupos se alejan de otros en búsqueda de una “identidad purificada”, tal mecanismo implica enfrentarse al supuesto desorden de la vida social creando una visión y una identidad comunitaria unificada (homofilia), casi a modo de una adolescencia en el proceso de agrupación micro-social, alejándose de las experiencias sociales existentes fuera del grupo primario[1].

La ilusión retenida por los adolescentes cautivados por el deseo de una identidad purificada es que ellos escogen una rutina coherente y segura, con conocimiento y experiencia de todas las alternativas de la seguridad. No hay ningún motivo para que las personas que han aprendido semejante técnica de evitación en sus particulares vidas, no aprendan como adultos a participar juntos. Las experiencias públicamente dolorosas, las situaciones sociales desconocidas llenas de posible sorpresa y reto, pueden ser evitadas gracias al común consenso de una comunidad en creer que ellos conocen ya el significado de estas experiencias y han extraído las lecciones de ellos conjuntamente. (Sennett, 2002, p.80)
 
Tal aspiración de purificación es un anhelo de vuelta a lo conservador que se potencia con el aislamiento físico, que además procura la protección de la identidad del grupo, en un tipo de acción colectiva ahora enfocada a la protección e integridad frente a un mundo atemorizante, desordenado, diferente y no tolerable.[2]

La defensa de la comunidad se erigirá sobre el mito de la solidaridad grupal, cuando ésta es más producto del miedo, la inseguridad y del temor a lo desconocido, que de las relaciones sociales. (Gurrutxaga, 1993, p.211)

Así la predisposición o las reacciones sociales de agrupamiento cerrado tendrían consecuencias no deseadas en la conformación de los grupos, lo que a posteriori implicaría un desencadenante conflictivo entre la vida pública y la vida privada, última que se reafirmaría en la intimidad y por tanto en la individualidad como carácter predominante por sobre el carácter colectivo. Tal condición de organización social la pondría en evidencia Sennett (1978) con su texto “El declive del hombre público”.

El espacio público muerto es una razón, la más concreta, para que las gentes busquen en el terreno íntimo lo que se les ha negado en un plano ajeno. El aislamiento en medio de la visibilidad pública y la enfatización de las transacciones psicológicas se complementan mutuamente. Hasta el extremo, por ejemplo, de que una persona siente que debe protegerse, mediante el aislamiento silencioso, de la vigilancia que los demás ejercen sobre ella en el dominio público y lo compensa descubriéndose ante aquéllos con los que quiere establecer contacto.(p.25)

Las nociones presentadas ratifican el dilema del reconocimiento en el espacio público, elementos vinculados al problema del agrupamiento social cerrado como una disposición que logra controvertir la conformación social colectiva. Estos mecanismos de organización autorreferenciales tienen además incluidos no solo la intención de apartamiento social, sino que incluyen el poder de aquellos que relegan a los grupos considerados exógenos, tal repulsión termina en el sostenimiento de estigmas y formas de rechazo social.

Para reafirmar tales comportamientos se puede hacer uso de la reflexión de Elias (1997) acerca de “Las relaciones entre establecidos y marginados”, en la cual hace uso de un estudio sobre una comunidad inglesa suburbana llamada Winston Parva, donde había un grupo de vecinos establecidos hace varias décadas y una zona de vecinos nuevos que eran rechazados y estigmatizados, encontrándose así una referencia a grupos que constituyen normas comunitarias purificadas enfrentadas a otros grupos que terminan siendo prejuiciados.

La similitud de las pautas con que grupos imponentemente poderosos estigmatizan a los respectivos grupos marginados en todo el mundo -una similitud por encima de todas las diferencias culturales- puede, a primera vista, resultar un tanto sorprendente. Pero los síntomas de inferioridad humana, que un grupo poderoso de establecidos percibe más directamente en los miembros de un grupo marginado menos poderoso y que a sus miembros les sirven de justificación de su propia elevada posición y de demostración de su propio valor superior, por lo común se generan en los miembros del grupo inferior -inferior en cuanto a su potencial de poder- por la sola condición de su posición marginal y debido a la denigración y opresión concomitantes. (Elias, 1997, p.98)

Lo expuesto representa un hecho, el comportamiento -situado espacialmente- de las agrupaciones cerradas aparece como respuesta de purificación, segregación, conflicto y fractura del entorno urbano frente a diversos grupos sociales representados negativamente. En ese proceso se daría la constitución de dispositivos de denigración espacial, definidos por Wacquant y otros (2014, p.231) como procesos simbólicos en los cuales los grupos sociales poderosos y establecidos se enfrentan abiertamente a las pautas de reconocimiento social y a la creación de espacios públicos, esto tendría consecuencias reales en los grupos segregados, afectando sus capacidades de acción colectiva, corroyendo el sentido de arraigo, desprestigiando a ciertas zonas de la ciudad, afectando la oferta de servicios en los lugares estigmatizados como violentos (las y los funcionarios de los servicios públicos tendrían miedo de entrar a los lugares denigrados), todo esto reforzando la marginalidad por un lado y por otro reafirmando socialmente a los agrupamientos que buscan purificar la ciudad a través de la edificación de espacios cerrados y defendibles frente al “desorden urbano”.

Fuentes de referencia:

Arendt, Hannah. La condición humana. Barcelona, Paidós, 1993.
Elias, Norbert. «Ensayo teórico sobre, las relaciones entre establecidos y marginados.» En La civilización de los padres y otros ensayos, de Norbert Elias, 79-139. Bogotá: Editorial Norma S.A, 1997.
Gurrutxaga, Ander. «El sentido moderno de la comunidad.» Reis: Revista española de investigaciones sociológicas, 201-222, 1993.
Sennett, Richard. El declive del hombre público. Barcelona, España: Ediciones Península, 1978.
Sennett, Richard. Vida urbana e identidad personal: los usos del desorden. Barcelona, España: Península, 2002.
Wacquant, Loïc , Tom Slater, y Virgilio Borges. «Estigmatización territorial en acción.» Santiago, Chile: Revista INVI 29, nº 82, 2014.



[1] “Esta misma proyección de solidaridad comunitaria, opuesta a la experiencia comunitaria, me chocó fuertemente al mirar en la cadena de acontecimientos que condujeron al desahucio de una próspera familia negra de un lujoso suburbio en las afueras de una ciudad del Midwestern. En este suburbio, la tasa de divorcio era casi cuatro veces mayor que la de la media nacional, la tasa de delincuencia juvenil comenzaba a aproximarse a la de los peores distritos de la ciudad a la que pertenecía el suburbio, la incidencia de hospitalización por colapsos emocionales era frecuente. Con todo, las personas de la comunidad se unieron en una gran exhibición de fuerza para arrojar a la familia negra de su casa a los tres días de haberse trasladado ésta porque los residentes dijeron, entre otras cosas, que «somos una comunidad de familias sólidas» y «rechazarnos la clase de gente que no puede mantener sus familias unidas». «Es un lugar feliz y tranquilo —dijo un residente— y el carácter de la comunidad tiene que mantenerse unido». La importancia de este incidente no es simplemente que los residentes del suburbio mentían descaradamente, sino que mentían de esta particular manera. Algunos escritores han argüido que tal «inseguridad» figura en la raíz de esta necesidad de una imagen de comunidad, de «nosotros».” (Sennett, 2002, p.74-75)
[2] “Por un acto de voluntad, una mentira si lo prefieren, el mito de la solidaridad comunitaria confiere a estos individuos modernos la oportunidad de ser cobardes y engañarse mutuamente.” (Sennett, 2002, p.76)

sábado, 12 de octubre de 2013

Convivir y habitar la ciudad

Julio Solís Moreira - Paulo Coto Murillo

“Luz baja de alumbrado público.
Una acera discreta a pesar de la onda
expansiva del crecimiento urbano, poco transitada.
Una casa vieja tímidamente escondida en un antiguo barrio…”
Urbanoscopio – Fernando Contreras

Introducción

Cuando reflexionamos sobre la ciudad de San José, nos irrumpe a primera vista un imaginario de lo vacío, del desorden como lugar común de representación del espacio, un olvido colectivo de la vida cotidiana de quienes habitan los barrios cercanos al centro, barrios con una vida, con un dinamismo, con una historia que se incorpora en los vecinos y sus edificaciones.

Las relaciones sociales en la ciudad, se ven presionadas en parte por lógicas urbanísticas que olvidan las expectativas de quienes al final de cuentas hacen la ciudad, este dilema nos pone a pensar sobre el futuro de la ciudad contemporánea.

Expresada la preocupación anterior, es vital rescatar la convivencia de quienes habitan la ciudad y sus barrios. En aras de comprender esto, observamos que los barrios y las relaciones que se suscitan en ellos están llenas de lugares significativos, puntos de referencia, recorridos habituales, representaciones, prácticas, vivencias, historias y pertenencias, que se dan a pesar del anonimato, el constante encuentro y desencuentro al que se ven arrojados los pobladores en la ciudad.

Ingrese al texto completo acá: Convivir y habitar la ciudad

lunes, 20 de abril de 2009

Actualidad social y desarrollo: Orden, exclusión y desregulación


Esta reflexión se dirige hacia los órdenes de nuestra época, de la falta de sensibilidad, del cinismo del mercado, la inoperancia de los operadores políticos y su racionalidad. La metáfora nada exagerada de un “orden social criminal” o de “los amos del mundo”; en un mundo en que los sistemas macro-sociales se escapan a los sujetos y se consolidan procesos globales de pobreza, exclusión, contaminación y muerte; que hoy cándidamente aparecen como ídolos de un orden fetichizado, del circo mediático de un planeta vaciado de humanidad.

CONSOLIDANDO EL VALOR DE TODO: destruir las fronteras al capital.

El “desarrollo” es presentado como unidad coherente, discursivamente entramado en los procesos de globalización y en la aculturación-estandarización de los valores de vida; en la valorización de todo en el mercado y del fin de las fronteras territoriales clásicas hacia la Glocalización .

La distribución del espacio a nivel mundial se configura con el impacto de los actores o entes empresariales transnacionales, que como primera medida, reconfiguran el espacio social a nivel cultural (normas y estilos de vida que llevan décadas llegando a nuestros países), y luego, ya cultivadas estas simbólicas sociales de aceptación de la sobre-naturalidad de la empresa transnacional, pasan a un segundo nivel: el enfrentamiento directo de lo jurídico y vinculante (TLCs, políticas económicas internacionales y sus organismos), “regulándose” así, la libertad de tránsito y poder de las empresas por sobre las competencias “soberanas”, “nacionales” y territoriales.

La frontera, está en las ideas que se tienen sobre las cosas y no tanto en las cosas, es decir, la imaginación llenando de valor la vida y no el valor de la vida como “esencia universal” de la materialidad humana (derecho a ser humanos).

Ahora, al parecer es elemental considerar que: Cuando la libertad de valorizar por encima de las fronteras se da, además, el capital se configura en el escenario de un “mercado-mundo-unificado” y las unidades nacionales no pueden deliberar su “desarrollo”, ¿Cuáles unidades, actores o fuerzas coherentes puede controlar el valor de lo público?

Aun, existiendo el derecho a una mal llamada política internacional y el “respeto” a ciertas normas; que control sobre el mercado pudo por ejemplo, parar la irresponsabilidad de las decisiones de las corporaciones y entes financieros internacionales que detonaron la crisis mundial y pusieron en evidencia los riesgos sistémicos del mercado.

UN FUTURO PRECARIO: incertidumbre para vivir seguro.

En un buen día se puede hablar sobre los abismos que son parte de nuestras vidas y la vida de todos; unos, con otros que se sientan del lado de las latas y las letrinas hechizas de la exclusión, mientras que algunos pueden certeramente planificar sus vidas al lado de preciosas losas y grandes espacios, hechos solo para los “sueños” del niño trabajador, y que son una realidad para aquel que recibe un servicio de calidad académica, con pedagogos que cuentan lo grande de la historia de la humanidad y del logro civilizatorio de la ideas que se desarrollan en un abismo enrejado, entre los ciudadanos y los otros, unos que tienen la seguridad de trabajar y acceder a lujos de la opulencia, mientras que habrán aquellos que reflexionan sobre el temor y la incertidumbre del hoy, de que comer y como lograr sobrevivir para contar su supervivencia en la lucha de los más “meritorios”.

La justicia de unos en los derechos de diferencia de otros, hace jurídicamente incierta la capacidad de advertir la inhumanidad que camina de lado de nuestras mejores intenciones, como cuando focalizamos nuestras vista en algunos, que tal vez tengan una movilidad ascendente nos más que al reino de los cielos, porque no les dio la energía para comprender el punto de vista de unos gerentes del desarrollo con “inclusión” y “cohesión”.

El empleo en plena decadencia, el trabajador pobre, la informalidad; en concreto, la inseguridad de “ser” en una sociedad donde se distribuyen los problemas a los incluidos precariamente, es la vigilia hacia los sectores vulnerados.

Los que no mueren, unas veces violentan las costumbres de la distinción y otras se la aguantan, tal vez por eso no son tan agradables las brechas, y menos agradable la realización del simplismo operativo de las dirigencias en la confianza hacia el todopoderoso mercado.

Julio Solís Moreira
Sociólogo e investigador
20/4/09

lunes, 9 de marzo de 2009

PROYECTO: como parte de la organización social.


Si hablamos de un proyecto, en adelante hablaremos de la organización humana, de sujetos(as) de acción y las condiciones que les han constituido, sea para luchar, reír, desear, o idear como convivir con los otros y con sí mismos. En esta articulación de sentido, motivos y conciencia, se pone de manifiesto el logro humano, donde las utopías pueden no serlo, es la organización creada para cambiar el mundo o una parcela del mismo.

La articulación estructural del sentido de un proyecto, se elabora construyendo algo bastante coherente para el entendimiento y el cambio de alguna realidad a impactar, lo anterior obliga a las prioridades -objetivos-, entre la táctica y la estrategia. No hay acción articulada que sea perfecta, más bien es una lucha por arreglar lo ayer descuidado, buscando la disposición de lo valorado (cambio), del entendimiento del mundo, de la realidad, para la organización con con-ciencia.

“Un proyecto se refiere a un conjunto articulado y coherente de actividades orientadas a alcanzar uno o varios objetivos siguiendo una metodología definida, para lo cual precisa de un equipo de personas idóneas, así como de otros recursos cuantificados en forma de presupuesto, que prevé el logro de determinados resultados sin contravenir las normas y buenas prácticas establecidas, y cuya programación en el tiempo responde a un cronograma con una duración limitada.” Montealegre (7:2008)

Asimismo como plantea González (2008) el proyecto se puede vislumbrar en dos vías, primero el proyecto como componente del proceso de planificación, como un instrumento importante, que al utilizarlo permite alcanzar crecimiento y desarrollo en mayor grado, expresado ello entre otros por: una mayor producción, más empleos, mejor salud y otros indicadores que evidencian bienestar, progreso y mejoras en los niveles de vida.

Y por otro lado, el proyecto emerge como facilitador del proceso de toma de decisiones, sobre todo cuando se va a realizar una inversión, con la finalidad de saber si esta es conveniente o no. Toda inversión (privada, pública, económica y/o social) requiere de estudios previos como: verificar la viabilidad técnica, comercial, económica, legal y financiera, todo ello dentro de un contexto donde se cumplan con parámetros que conlleven a determinar si el proyecto debe ejecutarse o no.


Proyecto SOCIAL.

Se ha expuesto el proyecto, como parte de la organización social, pero esta aproximación se tiene que profundizar, por el hecho de que una organización por más general que sea, es tan solo una parte de un conjunto social.

Según Hall (29:1988), esta dinámica entre organizaciones y la organización social, es uno de los problemas que se presentan al analizar o pensar acerca de las organizaciones, porque el termino a veces se asimila a la organización social, por ello es primordial no confundir un proyecto social como una obligación de la totalidad de la sociedad, pues los proyectos se construyen sobre las inquietudes de grupos o entidades concretas (políticas, económicas, sociales, etc.). Hay que tener en claro que las organizaciones (proyectos) son unidades sociales y tienen una condición: son deliberadamente construidas o reconstruidas para alcanzar objetivos específicos.

Estos fines-objetivos son de diverso orden y resultan de inquietudes específicas, que gracias a las disciplinas sociales se pueden convertir en problemas de estudio y objetos de investigación, conforme esto, se pueden tomar decisiones.

Algo fundamental para el sentido de un proyecto social, es el encontrar una situación inicial (objeto), aplicarle alguna estructura de conocimiento científico, para recomendar una situación deseada (fin), que sería lo que busca el proyecto.

Por ello el sentido de la investigación, el diagnostico, el análisis, son primordiales y estratégicos en un proceso que está por encima del proyecto, que tiene y tendrá que ver con el contexto en donde se desarrollan los proyectos, sobre todo cuando el concepto de planificación está en boga en las estructuras de administración estatal, para la implementación de Políticas Públicas, Planes o Programas Nacionales conectados a las Políticas Sociales, de Salud, de Seguridad, entre otras.

Tenemos entonces que empezar por comprender la planificación, como un conjunto de procesos mentales, sociales y organizativos que de manera anticipada mediante análisis de problemas, esquemas, estimaciones y decisiones que hay que tomar, descubren y determinan la forma, los procesos, los medios, costes y consecuencias, así como las condiciones y las etapas en que se puede o se debe conseguir un determinado objetivo. Hillmann (696: 2005)

Es un hecho, que vivimos en sociedades administradas, en las que el cálculo y el indicar hacia dónde dirigir los recursos de una manera prudente es fundamental, por lo que la PLANIFICACION Y PROGRAMACION SOCIAL es esencial. Muñiz (1983)

Julio Solís Moreira
Sociólogo e investigador
9/3/09

Lo leído se puede profundizar con más información de ATSocial en los siguientes links: Realidad social y Sociología urbana


Bibliografía.


-Montealegre Tovar, Mauricio (2008). Definición de proyecto. Servicio Nacional de Aprendizaje centro de Servicios Administrativos Regional Distrito Capital. Bogotá
-González Peña, Luis Alberto (2008). Qué es un proyecto. www.monografias.com, tomado el 14/02/2009.
-Hall, Richard (1988). Organizaciones: estructura y proceso. 1ª Edicion. Prentice-Hall. México.
-Hillmann, Karl-Heinz (2005). Diccionario Enciclopédico de Sociología. 2ª reimp. Herder Editorial. España.
-Muñiz, Arlette Pichardo (1983). Planificación y programación social. Editorial Universitaria. San José. Costa Rica.


lunes, 25 de junio de 2007

Sobre movimientos sociales.

Hoy es el día de las renuncias definitivas de las batallas perdidas, de las creencias deshechas;el hombre, los hombres, la humanidad, que miren cómo salen sin mí porque ya no estoy dispuestoa seguir creyendo… Las Batallas Perdidas (Flores, 1998)

La organización humana, de los sujetos de acción contiene dentro de sí -refleja el poder-, de las condiciones que los han hecho constituirse, sea para luchar, para reír. Es esta articulación de sentido, motivos, conciencia, lo que pone de manifiesto el logro humano, donde las utopías pueden no serlo; no se habla tan sólo de una organización, sino de la organización para cambiar la totalidad del mundo o una parcela del mismo, esto frente a fuerzas que se contraponen, de los ejércitos, la legalidad, la propiedad, el poder, el dominio, la hegemonía y más y más. La articulación del sentido, de una coherencia para el entendimiento de los fines, obliga a las prioridades, entre la táctica y la estrategia, no hay acción articulada que sea perfecta, más bien es una lucha por arreglar lo ayer descuidado; la disposición de lo valorado (cambio), del entendimiento del mundo, de la realidad, de la organización con conciencia, serán y son problemas en los movimientos, sociales, políticos.

Aquí se presenta un intento por considerar como se articulación los sentidos, los motivos en la acción de los llamados movimientos sociales; alrededor de la lectura critica de condiciones socio-históricas, propias de la Latinoamérica de fines del siglo XX e inicios del siglo XXI, en sociedades que contienen dentro de sus estructuras la articulación de relaciones especificas, desde la disposición étnica de los pobladores, de recursos, de poder geopolítico, de cultura, lenguaje, historias compartidas, pobreza, exclusión, desigualdad.

Latinoamérica es hoy un continente muy rico, la duda surge en ello, hacia donde se va la riqueza, pues no se rompen las brechas, lo pobres y las pobres oportunidades de los mismos, la informalización del empleo. En el periodo 2000-2005, cerca de cinco de cada diez nuevos ocupados (trabajadores) se encontraban en el sector informal y en algunos países la tasa de participación relativa llego a un 60% de trabajadores en el sector informal; la distribución de la riqueza esta tornándose inflexible, frustrando la esperanza de millones de pobladores; del total de la población latinoamericana el 16.8 % vive en extrema pobreza, la obligación crece hacia la creación de trabajo decente. (OIT, 2006)
A la vuelta de la esquina nos encontramos con alguien en condición de pobreza, o un migrante (adelante se puntualizara), tipologías de la vida, la fachada del día a día, un paseo por las condiciones más duras de los pobladores, las realidades latinoamericanas, socio históricas, heredadas, en contextos que necesitan posibilidades de cambio, realidades alternas.

Se expondrán los rasgos primordiales de la articulación de la lucha, como se ven reflejadas las racionalidades en la estructura de acción, sobre herencias históricas, los errores y lo provechoso en la experiencia de la organización.

Como se enfoco en los ensayos anteriores, la cortina política (la cortina de hierro, no fue impermeable, no escapo al todo, al mundo) en la década de los noventas en Latinoamérica refleja que:

“En Latinoamérica se plantea un problema de horizonte histórico, la caída de la Unión Soviética, ¿la revolución?, el socialismo, se sufre un gran golpe, que además de convulsionar perspectivas políticas, deja un vació, sobre ello donde quedan los excluidos, los marginados, que se asumían en la izquierda y que se identificaban con la misma (o en la retórica). Surgen nuevas obligaciones, reivindicaciones político-sociales, más abiertas, desconfiadas de su propia acción y de la de los demás, la critica se mantiene, el ciudadano se ha de deconstruir; pero la dificultad queda expuesta, que cuotas de poder aportan los grupos subalternos o en que quedan sus pedidos. El problema del rol de la socialdemocracia (en donde quedo la evolución hacia el socialismo), el problema como un problema de horizonte histórico, porque por un lado la critica de izquierda en su miopía es desarmada, además, los críticos del “socialismo real” y críticos del Capitalismo, en una tercera vía, no gozan de instrumentos frente al embate, aunque si mantienen un discurso más o menos posible, la balanza no esta inclinada todavía a favor de unos, aunque pareció a una victoria de la burguesía por la desarticulación de fuerzas contestatarias.” (Solis, 2007)

El enfoque es partir de los movimientos sociales y la expresión de los mismos en la interpretación de la realidad, como movimientos (MAS, PT, Foro social Mundial, contra la globalización, etc). De lo singular a lo diverso como expone Cedeño (2003), el cambio de la relación Partido-Movimiento social[1] durante la guerra fría, alrededor de la filiación de las “masas” al partido, relaciones verticales, donde la organización converge como brazo articulador de la acción; las procedencias de modelos de organización luego de la ruptura (con la caída de la URSS), los viejos aparatos sindicales en tanto institucionalizados se quedaron en su “rollo”, luchas de carácter sectorial; lo que sucedió con PVP, se ligo a los sindicatos, sectarizo la organización y no construyó bases realmente populares.

Los movimientos sociales que se presentan hoy, actúan en la medida que procuran reivindicaciones, dentro de sociedades “democráticas”, desde luego frente a los traumas (infraestructurales, personales, familiares, colectivos), que sufrieron muchos países por guerras. El problema de la revolución cuando no hay ya nada que pare el torrente de violencia, el todo se vale, la legalidad como una caricatura; todo ello no llevo al socialismo a nadie, llevo a la muerte a muchos, dejo a los países en un farallón.
Se puede ver como parte de la racionalización de los problemas se enfoco hacia fines claros, donde grupos políticos utilizaron eficientemente los conocimientos a mano para llegar a una estrategia clara, “el dominio” (algo parecido sucede con el TLC, ante el no consenso, la lucha es descarnada, la motivación ideológica es muy grande [¿con conciencia del problema?]).

Un clásico problema en la ciencia social y una critica a la visión organizativa en la relación partido-movimiento social, es que no hay razones de mundo (social) ni unidireccionales ni determinadas; por ello se organiza, se administra, se articula; la más manifiesta coerción del todo es el Estado; en la relación partido-movimiento social se quieren reivindicar demandas, sobre una visión teórica precisa (deductivista de la realidad [Protocolo de Kioto es una manera de ver el mundo desde lo general a lo particular]), los problemas se arreglan en las estructuras, desde la fractura de las mismas, su reforma (como lo hicieron en gran medida los organizadores de los Estados Benefactores), o la revolución de todas ellas (tesis comunista).

Política, lucha y cambio se vinieron dando bajo los preceptos antes esbozados, premisas de la modernidad, las maneras burocráticas de organización, valores éticos (Weber y responsabilidad burocrática), todo articulado a procesos racionales de organización, normando, limitando la humanidad de los seres (sobran muchas especulaciones sobre el deber ser humano), un modelo para la vida (social, económico, político) reafirmado por ideas conservadoras; dirían algunos: “parte de la reaccionaria legalidad burguesa” u otros que es la “obligación colectiva democrática”. Estructuras organizadas como sistemas de palancas y pedales, se esta estático (visión conservadora), se evoluciona (visión reformista), o se indetermina lo determinado (revolución), legitimidad y hegemonía para dominar el futuro, obligar la libertad, en fin…

La articulación de un mundo social organizado bajo el referente del “paraíso de los trabajadores”, la URSS, de los paladines proletarios (retórica maltratada). En tanto el consenso esta parodiado (por conflictos y estructuras,), hay una abierta oposición a las ideas de unos por otros, esto dependiendo de la manera de organización, la motivación para las luchas, la ideología de por medio (Stalin “Socialismo en un sólo país”). El adversario sabe que su realidad -si pierde- podrá ser profanada, adversarios sanguinarios y rebeldes, todavía peor.

Con la URSS las imágenes del fantasma de Marx y el embalsamado Lenin, se unen en un modelo de organización centrado por una fuerte ideología, talvez una sociología del conocimiento podría exponer como comprendendieron la realidad los soviéticos (racionalidad teórica más una ideología política altamente violenta por la obligación de defender el paraíso socialista).

En la realidad las expresiones filosóficas-económicas de Marx se vieron aplastadas por el Estado soviético, la representación de la violencia en la revolución y las subsiguientes formas de organización social, en nombre del padre Stalin, el espíritu marxista-leninista y de los hijos de la madre patria soviética. Partido, ideología y acción, una imagen romántica, el peor problema es verlo así (ver a Chávez como “el libertador”). En contextos de conflicto a muerte, las afirmaciones como: “ser consecuentes con la masas”, “enfrentar la moral burguesa”, “destruir la reaccionaria legalidad burguesa”, sería educar para matar, aquellos motivados lo harán con la consigna del materialismo científico (con conciencia).

El espionaje será un medio de dominio que representa al partido político, a la burocracia (altamente eficiente, en algunos casos), para legitimar, ejercer cohesión, además para en el conflicto destruir al enemigo en su base, en la información, el conocimiento, el lenguaje.

Cuando fue que lo héroes debían morir, por su heroísmo, aunque fueran una epopeya del civismo… “Irse a dormir siempre con la certeza de que mañana la muerte puede venir, no del bando contrario, sino del propio, provoca -y lo digo literalmente- enfermedades graves” (Ross, 2004, 228) ¿Acaso valió la pena?

Pero quienes son los héroes, los mesías, en la ortodoxia se alaba y se construyen ideales, que pasa cuando estos ideales se destruyen, cuando la militancia (sacro santa), se vuelve para los sujetos nada, pero parte de un todo que se puede entender; es aquí donde nacen los mártires, cuando la razón esta del lado del explorador soviético, el espía. Aun más, cuando el pueblo es heroico y no tanto el sujeto, cuando se masifica la acción, cuando es la obligación colectiva la que vale, la vida individual deja de valer, los héroes deben morir (mártir).

“Destruyéndonos/Así hemos vivido/Como entre una alucinación lo íbamos violentando todo/No sabíamos ordenar nuestro destino/.” (Ulises Petit de Murat)

La conquista de la realidad, no es y no puede existir creyendo que la lucha se acaba, ¿que acaso la revolución se vuelve permanente?, una visión de un ser humano no tan perfectible, ni tan heroico, la humana imperfección. Vidas y subjetividades, batallas perdidas, la vivencia de lo político desde los individuos, como exponía Herbert Marcuse, individuos mutilados, organizarían y destruirían más de lo que se les permite hoy, una liberación así seria un horror, tal afirmación nace de la imposibilidad racional hacia el bien común de los individuos en la acción, si se diera la emancipación de la realidad seria mas bien una regresión de lo que ahora esta libre, se volvería a una represión mayor. La acción para la contestación, la critica, representan cuestiones personales:

“…procesos de participación política y sus significados, en el marco de experiencias personales que en muchos casos cobraron dimensiones de proyectos totalizantes, en tanto estructuraron diversas facetas de la existencia de las personas, a la vez opacaron, en muchos casos, otras dimensiones de la vida personal. Todo esto ocurrió, además en un tiempo particularmente critico de la situación nacional y regional. En lo nacional (Costa Rica), coincidió con el agotamiento del modelo de desarrollo reformista.” (Dobles, 2005, 9).

Sujetos sociales alrededor de sus experiencias, desde Batallas perdidas, desamores, camaradería, relaciones personales y genero, dilemas, decisiones, logros, extracción de clase, religión, costumbres, en fin, su militancia. En la organización de la relaciones de los individuos para configurar un partido, un movimiento social, la contestación implica estar fuera de la ideología dominante, implican valores para la vida.

“¿Y si ellos tienen razón histórica y el comemierda fraccionario y anárquico soy soy? Entonces si me cargo candanga. Aunque finalmente a la historia me la paso por lo huevos. Sus tácticas divisionistas, sus codazos para imponer a sus achichincles, la lucha por el poder burocrático, la cobardía de la dirección frente a los vergazos que ellos por cobardes dejaron que se armaran, la incapacidad de los dirigentes para prever el repliegue frente a la matanza que se venia, la incapacidad de los cuadros aquí en el exilio para apoyar a los compas que vienen huyendo… (Pág. 39) Lo que pasó, pasó. Está muerto. ¿Y la muerte de tus compañeros? ¿Y los sueños de una sociedad justa? ¿Y tus convicciones? ¿Y la revolución? Nada importa, sólo querés huir, olvidar… (Pág. 45) Lo jodido es que no es tan simple, atrás de todo hay un cachimbo de sueños, de renuncias, de búsquedas vitales, de convicciones ideológicas que ha costado casi el pellejo ir consolidando, no es como quitarse un par de calzoncillos shucos y tirarlos a la ropa sucia, en esto uno ha embarcado toda la vida, la tranquilidad, la felicidad y tirarlo de sopetón al albañal como que es quitarse un pedazo de pellejo. (Pág. 56).” (Flores, 1998)

Según el autor Dobles (2005) las promesas quedan en vano, dolor, odio, rabia, reacciones ante la perdida. Las consecuencias de los que fueron consecuentes con las masas, liberados de la vida, dolorosísimas muertes se produjeron en revoluciones por Centroamérica y el mundo pobre, donde se dirimían por la lucha de clases, más fueron las pérdidas para los militantes que las glorias que se pretendían obtener. Entrando en la década de los 90s la caída de la URSS, todo lo sagrado de unos se hizo profano, se rompió el sistema comunista soviético y sus satélites le siguieron; con ello también se sepulta la religiosidad hacia el marxismo-leninismo (el socialismo histórico), se ataco al marxismo y se defendió la libertad humana.

Murieron miles, que no fueron héroes del realismo socialista que desdibujo la libertad, carcomió el sendero de luz para muchos que militaron con el corazón y convencidos que hasta la victoria siempre se puede sacrificar la vida.

Hoy cuando huele a comunismo y articulación vertical, los “liberales de izquierda” saltan y corren, los anarquistas lloran; las ideas todavía están frescas en varias generaciones, que son parte de la formación de los nuevos movimientos sociales y que no están lejos tampoco de la organización de la versión partido-movimiento; lo que si es seguro es que las fricciones sociales son fuertes, pero no tan violentas, cuando lo sean se vera la reacción. Es difícil considerar en que medida los movimientos actuales deben enfocarse hacia metas especificas, pues, las bases de apoyo son menores, a diferencia de las que podría construir un partido en su mejor accionar (las fuerzas son desiguales). Una posibilidad es la unión de movimientos a través de un órgano rector, como el Foro Social Mundial. Hoy en el discurso de los movimientos actuales, la base esta en la base de la organización, el sujeto mismo, no tanto el todo estructural, además que han aparecido medios para mejorar las organización, sean informáticos (blogs, sitios web, foros) de comunicación (periódicos), para articular redes comunicativas; hay un futuro prometedor. La relación partido-movimiento social victima en su momento de las circunstancias de organización, muchas veces mediada por la represión (militar, ideológica, etc.), medios de comunicación (prensa) y organización verticales (centralismo democrático), estrategias de poder claras para dirigir, ser vanguardia, organizar, con tecnologías rudimentarias, si es que las había.

Lo que se asoma es interrogar la capacidad de los movimientos, en espacios sociales diversos, de múltiples y heterogéneas perspectivas, argumento y alcance de cada movimiento, para lograr un cambio en la totalidad de la sociedad.

Hay un cambio radical en los medios y los fines de los movimientos sociales, se puede contrastar por ejemplo el PVP, cuando en su momento trato de tener -Sindicatos, Juntas Progresistas, AMC [Alianza de Mujeres Costarricense], Juventudes Socialistas-, aunque el PVP no sea tan pintoresco como otros movimiento revolucionarios centroamericanos, que si sufrieron los conflictos, represión, donde maneras de organización verticales para la acción aparecían como un efecto colateral del conflicto (violento y total), en países donde la motivación para romper la estructura era muy fuerte y con militantes altamente motivados. El PVP aunque con una estructura vertical de organización, tuvo en el contexto costarricense diferencias, por variados actores sociales, una heterogeneidad mayor, desde el PST, PVP, MRP, la nueva izquierda, en un ambiente más abierto, plural “democrático”, las luchas fueron por servicios (SNAA, ALCOA, Buses, Electricidad), cosas que en otros países no eran el fondo, lo eran cuestiones como morir de hambre.

“Una de las evoluciones más llamativas del conflicto industrial en el ultimo siglo consiste seguramente en que se ha perdido intensidad: ya no hay tantos intereses en juego en cada disputa concreta como hace una generación. La intensidad se refiere siempre, por tanto, a la energía invertida en los participantes y, con ello, al peso social de determinado conflictos” (Dahrendorf, 1966, Pág. 200)

Lo anterior expone como los conflictos pueden tener menor o mayor intensidad; en diferentes países hoy entran diferentes conflictos, se han mejorado cosas o poco se ha hecho, se mantienen niveles de vida más favorables que otros países o lo contrario (tipologías pueden ser variadas), los movimientos sociales se conforman en un aliado de las “democracias”, el sentido de la pluralidad, aunque sean pocos los efectos que hagan en las estructuras, legitiman el sistema a menos que sea un movimiento revolucionario.
El movimiento social actual, aparece también como la manera en que los sujetos interpretan la realidad, las unidades de análisis jerárquicas para la mayoría de la sociedades podrían ser la pobreza, la desigualdad, fenómenos totales que afectan el conjunto y que son muy importantes, y los partidos y los movimientos sociales siempre tienen en cuenta eso; pero es en el movimiento social actual donde las unidades de análisis se achican, el genero, la diversidad, el ambiente, los y las indígenas, de migrantes, dependiendo de las circunstancias las interpretaciones se convirtieron en parte de algo (sociedad), por partes.

En el conflicto se vislumbran los movimientos sociales, a través de la interpretación de fenómenos sociales diversos, fenómenos que pueden surgir en circunstancias nuevas. Latentes o manifiestos, los hechos y las realidades a interpretar provienen de condiciones que afectan a las y los sujetos.

En Bolivia por ejemplo, según Zumbado y Sequeira (2007), la historia de este país ha sido conocida por una gran efervescencia social e inestabilidad política, además de un país con gran diversidad étnica en un sistema de dominación con rasgos racistas, en un contexto de aplicación de políticas o programas liberales manteniendo a sectores de la sociedad al margen de la riqueza y participación política plena.

“En Bolivia predomina la figura del movimiento, una formación política más difusa, heterogénea y amplia que un simple partido; entre los principales movimientos sociales recientes se pueden mencionar la lucha por tierras, agua y gas como recursos naturales bolivarianos que estaban siendo destinados a la privatización. Esta reivindicación popular se logra ejemplificar con la serie de protestas asociadas a esta reclamación territorial: las denominadas “guerras del agua” iniciadas en Cochabamba.” (Zumbado, Sequeiro, 2007)

Poniendo de ejemplo a Bolivia entre los países latinoamericanos y las características de los movimientos sociales actuales en Bolivia, país donde la mayoría de la población indígena a través de la organización social esta por fuera de la riqueza, estamos ante el ejemplo de la condiciones singulares en la diversidad de los movimientos. En Costa Rica, se puede ver esa diversidad, MEA (Movimiento Estudiantil Alternativo), hasta ASTRADOMES (Asociación de Trabajadoras Domesticas), es la pluralidad del pensamiento, la libertad de la humanidad; claro esta en que todo modelo organizacional aunque busque la justicia, la libertad, la equidad y muchos otros valores, deberá recibir su dosis de análisis critico, pues cuando se escogen pautas para la organización se pueden dejar de lado otras ventajas, como podrían buscarse medidas para hacer más orgánica la acción, para fines totales, que generen un mayor rango de acción, aun así tener la misma diversidad y libertad con equidad en la participación, esto teniendo claro que se actúa frente a estructuras basadas en claras delimitaciones de poder, como el Estado, buscando una simetría entre el individuo y la estructuras institucionales.

Caso especifico de la migración.

La migración un problema que a de asumirse o incluirse como una necesidad actual a la explicación, en su contexto, al ser un efecto total de las sociedades involucradas, sea receptoras o expulsoras, pues se generan importantes cambios posteriores, en las sociedades donde se originan como donde se reciben, desde multiculturalidad hasta una sensibilización del problema en el mundo.

En América Latina el problema migratorio se cultivo en las décadas pasadas, problemas que no se resolvieron promovieron condiciones que hicieron de la migración una posibilidad para sus pobladores. Una región latinoamericana, que históricamente se ha destacado en el contexto internacional por la inequidad en la distribución del ingreso pasó de ser receptor de inmigración transatlántica en expulsor de población hacia los países desarrollados.

En este fenómeno estamos frente a procesos de conflicto en relaciones transnacionales, binacionales, cambio social a través de procesos de globalización, donde las y los sujetos de acción pueden reconfigurar sus vidas, las posibilidades de un movimiento social, muchos más global que reúna las necesidades de los y las migrantes a través del mundo:
“Se pone en relieve la condición humana de la migración, luego de varias generaciones u ellos mismos pueden mejorar su posición ante estructuras artificiosas legales, de dominio, desigualdad; sea como migrantes fuera de la “ley” o como ciudadanos, sus hijos pueden mejorar su vida y desde la legalidad buscar mejoras para su grupo, se puede dar el paso al movimiento social, la acción de cambio es una posibilidad real, el problema esta en que en la lucha los movimientos siguen en el particularismo que debilita las luchas, la dificultad en la organicidad del movimiento.” (Solis, 2007)

La lucha hoy se encuentra en gran medida en los movimientos sociales y es en la interpretación de sus condiciones donde se puede aprovechar la acción para la contestación.

Julio Solís Moreira
Sociólogo e investigador
25/6/07
Bibliografía

§ Solís Moreira, Julio. La situación de la migración internacional en América Latina y El Caribe. Universidad Nacional. Heredia. Costa Rica. 2007.
§ Zumbado, Silvia y Sequeira Maria. Análisis de los discursos de las recientes campañas electorales en América Latina: Políticas Alternativas de Integración Social. Universidad Nacional. Heredia. Costa Rica. 2007.
§ Gallardo, Helio. Crisis del Socialismo Histórico. DEI. Costa Rica. 1991.
§ ____.Declaración de la reunión de Kobe. Protocolo de Kyoto. Japón. 2005
§ Hinkelammert, Franz J. Solidaridad o suicidio colectivo. Ambientico ediciones. Heredia. Costa Rica. 2003.
§ OIT. Panorama Laboral 2006 (América Latina y El Caribe). Oficina regional para América Latina y El Caribe. Lima. Perú. 2006
§ Dobles Oropezca, Ignacio y Zúñiga Leandro, Vilma. Militantes: la vivencia de lo político en la segunda ola del marxismo en Costa Rica, 1ª edición, Editorial de la universidad de Costa Rica, San José, Costa Rica, 2005.
§ Alvarenga Venutolo, Ana Patricia. Los ciudadanos y el Estado de Bienestar: Costa Rica en la segunda mitad del siglo XX. 1ª edición. Editorial de la Universidad de Costa Rica. San José. Costa Rica. 2005
§ Cedeño Castro, Rogelio. De lo singular a lo diverso: Los Movimientos Sociales en la Escena Contemporánea. Revista ABRA- No 71. Universidad Nacional. Heredia Costa Rica.
§ Dahrendorf, Ralf. Sociedad y libertad (Elementos para una teoría del conflicto social). Editorial Tecnos, Madrid. España. 1966.
§ Ross Marjorie. El secreto en canto de la KGB (Las cinco vidas de Iósif Griguliévich). Editorial Norma. Heredia. Costa Rica. 2004.
§ Flores, Marco Antonio. Las batallas perdidas. 1ª edición. Alfaguara. México. 1998.



[1] Tales relaciones podrían ser PLN-DINADECO, PVP-Sindicatos, PRT-Copan, la autonomía simbólica y real no es refleja. A diferencia de un movimiento como el feminista, que luego crea un partido político, pero tiene un fin.