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lunes, 2 de enero de 2017

Artículo Revista URVIO - Incidencia de la seguridad comunitaria y el capital social en barrios urbanos de San José, Costa Rica

Incidencia de la seguridad comunitaria en el capital social de barrios urbanos en San José, Costa Rica

Julio Solís Moreira[1]

Enlace al artículo: Numero 19 (2016)


Resumen: Este artículo se deriva de los resultados de una investigación sobre el enfoque de seguridad comunitaria en Costa Rica y su incidencia en entornos barriales urbanos. Se busca evidenciar las relaciones existentes entre la doctrina subyacente en la prevención del delito y su incidencia en el capital social de espacios barriales urbanos, todo enmarcado en un contexto de adaptación de las políticas de seguridad, con la intención de mejorar la confianza con la ciudadanía y las comunidades. Así pues, se aborda la seguridad comunitaria a modo de sistema de acción en relación con las dinámicas de capital social que se dan en estos espacios urbanos. Se busca interrogar y evidenciar la lógica de los cursos de acción y las prácticas de prevención del delito, en la condición de que la seguridad comunitaria es una política criminal de corte preventivo que se sustenta en la necesidad de crear un control social informal y fortalecer un capital social por medio de la responsabilización de los individuos en los problemas de seguridad en la ciudad.

Palabras clave: espacio urbano, capital social, seguridad comunitaria, apropiación de normas, incidencia de políticas públicas.


Incidence of community security in the social capital of urban neighborhoods in San José, Costa Rica

Abstract: This article was derived from the results of an investigation of the approach to community security in Costa Rica and its impact on urban neighborhood environments. It sought to show the relationships between the underlying doctrine of crime prevention and its impact on the social capital of urban neighborhood spaces, all framed in a context of adaptation of security policies with the intention of improving trust with citizens and the communities. Community security is therefore addressed as a system of action in relation to the dynamics of social capital in these urban spaces. It seeks to question and demonstrate the logic of courses of action and crime prevention practices, on the condition that community security is a preventive criminal policy that is based on the need to create informal social control and strengthen a social capital through the accountability of individuals in security problems in the city.

Keywords: urban space, social capital, community safety, appropriation of norms, public policy incidence

Enlace al artículo: Numero 19 (2016)

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[1] Maestría Centroamericana en Sociología, Universidad de Costa Rica. Sociólogo por la Universidad Nacional de Heredia (UNA). Investigador en el CICDE (Centro de Investigación en Cultura y Desarrollo), Vicerrectoría de Investigación, Universidad Estatal a Distancia (UNED). Correo: jsolis@uned.ac.cr



jueves, 12 de febrero de 2015

Convivencia urbana en San José

En este informe se presentarán los hallazgos y los resultados logrados a través de la investigación titulada: “Convivencia urbana en San José. Un estudio sobre las prácticas cotidianas y las representaciones de las y los habitantes de Barrio Cristo Rey y Barrio Escalante (2011-2013)”. Esta investigación se diseñó y ejecutó con un objeto de estudio concreto, el estudiar la ciudad a través de la cotidianidad y las vivencias de los pobladores de dos barrios josefinos, que se justificaron como casos ejemplares, por su importancia histórica y demográfica dentro de los distritos Hospital y Carmen.

Del mismo modo, la escogencia de estos barrios se concentró en las evidencias surgidas de los contrastes en el bienestar económico y social, entiéndase esto, en las diferencias objetivas en indicadores educativos, salariales, ocupacionales, habitacionales, por edad, rama de actividad y grupo ocupacional en el Censo 2000 y 2011 en Costa Rica.

Para lograr lo anterior, durante esta investigación se buscó establecer un modelo analítico y comprensivo, cuyo fin fue llevar a cabo un estudio cultural de la vida cotidiana en entornos urbanos, esto se logró mediante la argumentación y la construcción de unas dimensiones de análisis -uso y apropiación del espacio, el uso e intercambio del tiempo, las vinculaciones vecinales y la participación de las y los vecinos- que vendrían a representar las bases de la convivencia urbana.


Las premisas señaladas se organizaron en varios niveles, desde la contextualización del tema y la problematización, donde se argumentaron cuatro factores centrales: histórico, demográfico, cultural, técnico-político, a partir de ellos se enfocó la justificación y una fundamentación teórica sobre la convivencia urbana, la vida cotidiana en barrios, la selección de las unidades de análisis 3 , luego se operacionalizó metodológicamente el conocimiento pertinente con miras hacia la generación de la prueba empírica, que se proyectó en tres componentes (uno por objetivo).

En un primer momento, un diagnóstico de los barrios (historia, actores y datos demográficos de los barrios y la ciudad de San José), luego un componente asociado a las representaciones y proyecciones de las y los vecinos en cuanto a sus vivencias en el barrio y la ciudad, y por último un componente ligado a las prácticas cotidianas en los barrios en relación a una encuesta sobre Convivencia Urbana con miras a delinear un índice de convivencia para el estudio de barrios.

En términos metodológicos, siendo esta investigación un estudio de caso-comparativo, se buscó triangular la generación de la prueba empírica, primero por medio de la obtención y codificación categorial de información cualitativa (entrevistas semi-estructuradas). Luego se definieron indicadores y variables pertinentes a partir de la información cualitativa y el marco teórico, información que fue de utilidad en la implementación de una encuesta que sirvió para tener claridad sobre la convivencia de los pobladores en los dos barrios.

Las condiciones señaladas deviene y llevaron a la formulación de la siguiente problematización: ¿Cuáles son las prácticas cotidianas y las representaciones alrededor del uso y la apropiación del espacio, el uso e intercambio del tiempo, la vecindad y la participación, en Barrio Escalante y Barrio Cristo Rey, San José, Costa Rica (2011-2013)?

sábado, 12 de octubre de 2013

Convivir y habitar la ciudad

Julio Solís Moreira - Paulo Coto Murillo

“Luz baja de alumbrado público.
Una acera discreta a pesar de la onda
expansiva del crecimiento urbano, poco transitada.
Una casa vieja tímidamente escondida en un antiguo barrio…”
Urbanoscopio – Fernando Contreras

Introducción

Cuando reflexionamos sobre la ciudad de San José, nos irrumpe a primera vista un imaginario de lo vacío, del desorden como lugar común de representación del espacio, un olvido colectivo de la vida cotidiana de quienes habitan los barrios cercanos al centro, barrios con una vida, con un dinamismo, con una historia que se incorpora en los vecinos y sus edificaciones.

Las relaciones sociales en la ciudad, se ven presionadas en parte por lógicas urbanísticas que olvidan las expectativas de quienes al final de cuentas hacen la ciudad, este dilema nos pone a pensar sobre el futuro de la ciudad contemporánea.

Expresada la preocupación anterior, es vital rescatar la convivencia de quienes habitan la ciudad y sus barrios. En aras de comprender esto, observamos que los barrios y las relaciones que se suscitan en ellos están llenas de lugares significativos, puntos de referencia, recorridos habituales, representaciones, prácticas, vivencias, historias y pertenencias, que se dan a pesar del anonimato, el constante encuentro y desencuentro al que se ven arrojados los pobladores en la ciudad.

Ingrese al texto completo acá: Convivir y habitar la ciudad

domingo, 27 de enero de 2013

El poder del espacio público

“Si el mundo ha de incluir un espacio público, no se puede establecer para una generación y planearlo sólo para los vivos, sino que debe superar el tiempo vital de los hombres mortales. Sin esta trascendencia en una potencial inmortalidad terrena, ninguna política, estrictamente hablando, ningún mundo común ni esfera pública resultan posibles.” Hanna Arendt, La condición humana


En la modernidad las relaciones sociales se han perpetuado desde diversas fuentes que han puesto a límite la capacidad humana para reproducir la vida, estas limitaciones contemporáneas se han gestionado desde la denominada “integración social”, un concepto problemático que genera más anticuerpos que seguidores, debido a que la moderna integración normativa ha tomado la vía de la coerción y la dominación de unos pocos, por sobre la libertad, el bienestar y la cohesión de la mayoría.

La disyuntiva de la integración adquiere relevancia en lo político, con el ordenamiento de las posibilidades existentes dentro los sistemas sociales, entiéndase esto, en el acceso o no a ciertas oportunidades, a los recursos y a las titularidades jurídicas de los ciudadanos. Estas posibilidades todavía son públicas y se amparan gubernamentalmente; el problema inicia acá, con un conflicto social clásico, por un lado, la promoción del bien común -hoy en franca decadencia- y por otro lado, la promoción de los intereses particulares en beneficio privado.

El efecto inmediato de la disyuntiva señalada se observa en las ciudades, que son el crisol de los cambios de un “mundo desbocado”[1] girando contra el bienestar social. Lo anterior se sintetiza con el desgaste y la puesta en duda de los derechos de los habitantes urbanos, el incremento de la segregación habitacional, la desigualdad social, la informalidad y la precariedad laboral, los guetos de ricos y de pobres, la promoción de la seguridad y el orden público, el aumento del control penal y la tolerancia cero, la violencia estructural, en resumen, la justicia de unos pocos sobre los derechos de muchos otros.

En esta reflexión es central contextualizar que la esfera pública se asocia comúnmente con el ordenamiento jurídico y estatal, la administración pública de los bienes de uso común. Ese presupuesto tiene su origen en la formación de los Estados Nacionales como los garantes del gobierno en el territorio. Tal predominancia estatal afecta las bases de la participación política, creando un tipo de conformismo, pues el Estado termina por apropiarse de funciones que son “publicas” pero que no se publicitan y hacen comunes, esa es la contradicción de lo público en las complejas burocracias modernas.

Los espacios públicos también tienen un referente concreto, en la vida cotidiana, en las organizaciones, los parques, las plazas, las calles, espacios donde se supone el “acceso es libre” y se esperarían actitudes no excluyentes. Esas aspiraciones son de difícil cumplimiento en sociedades donde se crean amenazas excusándose en el temor a lo diferente, regulando con mayor fuerza y frecuencia los comportamientos a partir de estereotipos y prejuicios cognitivos frente a grupos de migrantes, trabajadores informales y supuestos delincuentes. Se han de sumar discriminaciones sobre los rasgos particulares de las personas: etnia, género, origen social, edad; estos excesos permiten de la misma manera la intolerancia frente a las escogencias culturales, las estéticas diversas y las escogencias sexuales.

Debido a lo anterior es vital deliberar sobre el valor normativo y el poder del espacio público, que ha logrado -a pesar de los hechos anteriores- enfrentar los efectos de una modernización capitalista que ha reorganizado la cohesión social a partir de valoraciones contraproducentes. Señalando algunos rasgos -a simple vista- se observa, el individualismo negativo, el consumo opulento y la acumulación egoísta de los que excedentes, condiciones que se promueven sin tener en cuenta protecciones sociales para el bienestar de la población más vulnerable.

Los dilemas anteriores, son dilemas serios, y por ello es esencial impulsar el espacio público como un bien común, algo que se ha de compartir, que se construye concretamente con la inyección de recursos para la participación democrática, con consultas a la ciudadanía, en infraestructuras que se puedan compartir, con educación multicultural, entre muchas otras acciones. Estas apuestas no pueden ser a medias en un contexto de lucha por el espacio público

¿Cuáles serían las fuentes de la producción y co-producción de los espacios públicos? La disyuntiva está en la apropiación ciudadana y en las fuentes democráticas para la reproducción de la organización de los recursos comunes de la sociedad. Esto se ha de problematizar en un contexto en el que emergen modelos de administración de los recursos que ponen en duda el sentido estricto de lo público como función de bienestar social.

En fin, la barbarie puede retornar por una contradicción simple, la búsqueda de la libertad a partir de la desintegración de la cohesión social destruye el acuerdo que sustenta esas libertades, el derecho común a acceder a la esfera pública.

Publicado en el blog Ciudad Viva | abierto — Martes, 15 de enero de 2013

Julio Solís Moreira
Investigador del Proyecto Convivencia Urbana en San José. 
Centro de Investigación en Cultura y Desarrollo, UNED, Costa Rica.

Notas: 

[1] Siguiendo la reflexión de Anthony Giddens

jueves, 2 de febrero de 2012

La Sala IV y la desprotección y criminalización del trabajo informal

“Amparando” a una persona, la Sala IV ha tomado la decisión de integrar a la Fuerza Pública en la persecución del supuesto “negocio ilegal” de las ventas ambulantes.

Este acontecimiento que parece muy particular, refleja la existencia de una justicia para unos pocos, por sobre los derechos y accesos sociales de quienes son expulsados sin más -y sin mucha razón-; aquellos que son proscritos por el “orden” al no adecuarse a la estrategia de estetización del espacio público y la libertad de tránsito en los bulevares josefinos, acciones que no buscan responder al problema, sino que ocultan una realidad, la exclusión.

Decisiones como las de la Sala IV, olvidan un hecho, que parte significativa de la población que vive en Costa Rica se integra al mercado de trabajo de manera informal y precaria. Según la OIT al 2011 en Costa Rica, un 34% de la población masculina y un 30,4% de la población femenina son empleadas en el sector informal, esto incluyendo también población migrante.

Los trabajadores del sector informal fluctúan entre un tercio y la mitad de la población empleada América Latina[1], lo que los convierte en un estrato laboral más grande de la región.

Así lo reafirma el Panorama Laboral de la OIT del 2011 cuando expone como:

“[…] uno de cada tres ocupados en la región son trabajadores por cuenta propia y auxiliares. La mayoría de estos se desempeña en actividades del sector informal, en condiciones de precariedad laboral, desprotección social y con baja productividad e ingresos.” (p.14)

Si bien los vendedores ambulantes son solo una parte de esas estadísticas, reflejan un aspecto cualitativo a tener en cuenta, la incertidumbre que viven grandes sectores de la población urbana que sobreviven mediante el trabajo no reglamentado y en actividades de subsistencia (al día), sin la cobertura de muchos servicios vitales (salud, alimentación, vivienda digna, entre muchos otros).

Así, en el caso del casco urbano de la ciudad de San José, las ventas y los vendedores ambulantes son una manifestación clara de los indicadores de informalidad. El sector informal termina siendo una desprotección social, un espacio inseguro para las personas que trabajan bajo condiciones de vulnerabilidad. Es ese sentido, habría de preguntarse ¿cuál titularidad constitucional responde ante este grupo de personas?

Más que encontrar una respuesta clara ante lo anterior, se observa como la decisión de la Sala IV distorsiona el concepto de ciudad, no hacia un espacio accesible, inclusivo y de convivencia, sino hacia uno regulado por el orden y la fuerza pública. Lo anterior significa que se pierde la esperanza de generar bienestar para la ciudadanía -en general-, y se opta por la simple criminalización de unos (que son muchos) en favor de ciertos estratos.

Publicado en el Diario Digital Nuestro País

Julio Solís Moreira
Sociólogo e investigador 
02/02/12

Bibliografía

Portes, A., y Hofmann, K. (2003). Las estructuras de clases en América Latina. Composición y cambios durante la época neoliberal. Serie Políticas sociales (N.68).
OIT. (2011). Panorama Laboral 2011. Ginebra: Organización Internacional del Trabajo.

Citas: 

[1] En ese sentido, Portes y Hoffman (2003, p. 18-19), evidencian como en América Latina, el peso del sector informal es fundamental, reflejo de un proceso de pauperización de la relación capital-trabajo. Así por ejemplo, las microempresas, emplean entre un 65% y un 80% de trabajadores a los que no se les paga, ni la cobertura médica, ni el seguro social.