miércoles, 14 de marzo de 2007

Exclusión, vulnerabilidad, desigualdad social y ventajas de miseria.

Este texto se enmarca en una exposición crítica de ciertas conceptualizaciones asociadas a la vulnerabilidad en grupos sociales, que se encuentran enfrentados a la exclusión, la desigualdad social y las ventajas de miseria (en critica a las "ventajas comparativas" de la teoría neoclásica).

Para sustentar lo anterior se determinan algunas valoraciones, como explica Vargas[i], hay una preocupación por el fenómeno de exclusión social que se profundiza en la región Latinoamericana; de cómo los movimientos sociales actúan frente a la exclusión; por otra parte, sobre los cambios ocurridos durante la década de los noventas, condiciones que ponen de manifiesto la persistencia del fenómeno de la pobreza y su heterogeneidad.

Es de importancia la comprensión conceptual sobre la exclusión, como un referente analítico para explicar discriminación y la miseria estructural. Vargas especifica que el análisis de la exclusión social se puede definir desde tres enfoques, el de la Solidaridad (enfoque cercano al republicanismo francés, influido por el pensamiento de Durkheim[ii]), otro enfoque es el de la Especialización (Se identifica con el liberalismo angloamericano, el cual entiende la sociedad como una red de intercambios voluntarios entre individuos que son autónomos, con su propios intereses, motivaciones y capacidades diferenciadas, generando el orden social), además de la visión de Monopolio (Enfoque utilizado por los sectores cercanos a la izquierda, y el cual concibe la sociedad en forma coercitiva donde el orden social es impuesto mediante un conjunto de relaciones jerárquicas, se puede decir que la exclusión es el resultado de la interacción de clases, por ello los incluidos disfrutan de un monopolio sobre recursos escasos.). Esas identificaciones explicativas de la exclusión social, se amplían desde el campo de la integración funcional hasta la imposición de la autoridad, siendo estos paradigmas en un eje de integración-desintegración, como fines modernos. 


Se toma como definición de vulnerabilidad el siguiente: “Esta en que está percibe las desigualdades como una situación resultante del modo en que se resuelven de relaciones sociales, es decir que reconoce el fenómeno como proceso, desde una visión dinámica, que va mas allá de consideraciones estáticas de las desventajas sociales, como la pobreza y la marginalidad, la exclusión seria una consecuencia generada (y no dada) al interior de la sociedad y como tal podría corregirse[iii]

Considerada la importancia de la vulnerabilidad, se ha de agregar otro fenómeno, el de desigualdad, con al menos tres dimensiones con diferente profundidad (exclusión económica –no se pueden atender los medios básicos para participar en el mercado-, exclusión política –merma de procesos de acceso a decisiones políticas y de justicia-, exclusión sociocultural –dificultad de incorporación a las dinámicas sociales del grupo). Se plantea además que la superación de las inequidades debe buscar una mayor igualdad simbólica (información y conocimiento, educación, comunicación), además de una igualdad material (trabajo, ingreso, vivienda, alimentación, movilidad social). 

Por otro lado se ha de entender la exclusión como un problema sistémico, lo que nos vuelve a conducir al tema de la vulnerabilidad. El deterioro general en los indicadores sociales surge de procesos de transformación de los Estados, la crisis de los ochentas y los noventas, generó una fuerte movilidad descendente de sectores medios, cambios en los sistemas ocupacionales, la informalidad, la precariedad laboral, el estancamiento de los salarios, entre otros, esto en el marco de una creciente situación de inseguridad social. 


Debido a lo anterior el concepto de exclusión debe ser expuesto, a modo de acumulación de desventajas, es decir, una situación de vulneración de derechos, según la CEPAL es “un fenómeno multidimensional que da cuenta de los sentimientos de riesgo, inseguridad e indefensión y la base material que los sustenta”[iv], por otra parte se proceden a concluir distintas relaciones sobre la vulnerabilidad, como medios precarios de supervivencia, pobreza, etc, ejemplo: “La situación actual esta marcada por una conmoción que recientemente ha afectado a la condición salarial: el desempleo masivo y la precarización de las situaciones de trabajo, la inadecuación de los sistemas clásicos de protección para cubrir estos estados, la multiplicación de los individuos que ocupan en la sociedad una posición de supernumerarios, “inempleables”, desempleados o empleados de manera precaria, intermitente… La vulnerabilidad social es una zona intermedia, inestable, que conjuga precariedad del trabajo y la fragilidad de los soportes de proximidad[v]

Según Robert Castel estas relaciones de desigualdad nacen del seno mismo de la sociedades capitalistas, por las condiciones salariales con futuro incierto, de los excluidos y la nueva cuestión social, que se limita a un periodo de ventajas perdidas y estructuraciones productivas exclusivas. Por otra parte en torno a estas "situaciones postmodernas" como las llama Canales[vi], se dan el seno de una retórica de la globalización, de las sociedades informacionales: “En pocas palabras, la globalización del capitalismo es también la globalización de las desigualdades intrínsecas. De hecho, la globalización “no tiene porque ser de beneficio para todos los ciudadanos. Es de beneficio para algunos y moderniza algunas cosas, excluyendo al grueso de la población dentro de la fantasía según la cual un celular propio lo articula al nuevo orden global” (Ugarteche, 1997; 16)”[vii]

Así es que se habla de procesos de globalización que no son en ningún caso geográficamente uniformes, sino heterogéneos y diferenciados, en ese sentido, una comunidad, una ciudad o una región no son uniformemente globales, una geografía de la marginalidad o de la centralidad, los centros metropolitanos de negocios reciben inversiones masivas, los otros quedan rezagados o excluidos, por ello se trata en particular de la creciente reestructuración de los regímenes laborales, régimen de riesgo laboral y segmentación del empleo, una economía de moléculas a una de bits (la súper individualización). Se puede señalar que el componente fundamental de la nueva dinámica del proceso de trabajo en las sociedades informacionales es la tendencia a la polarización de su estructura social y ocupacional[viii], así entonces:

“Esta situación estructural de vulnerabilidad social se refleja además en la dificultades estos grupos sociales y demográficos para establecer otros marcos de regulación de sus condiciones de vida, de trabajo y reproducción social, en un contexto estructural en donde además, ya no parecen operar los mecanismos de negociación política y social… Me refiero, en concreto, a la codificación de minorías sociales y culturales (mujeres, niños, migrantes, grupos étnicos, entre otros) cuya vulnerabilidad, construida socialmente se traslada al mercado laboral bajo la forma de una desvalorización de su fuerza de trabajo y por ese medio, una desvalorización de sus condiciones de vida y reproducción[ix]

La pobreza y la precariedad de los trabajadores no es el resultado de su exclusión del mercado de trabajo, según Canales (Pág. 69), sino que, al contrario, es consecuencia de la forma en que se incluyen estos al trabajo. No se trata ya de un empobrecimiento por exclusión social sino por el contrario, son trabajadores muy vulnerables, en labores altamente modernas y globales.

En el caso de la migración laboral, lo expuesto con anterioridad vendría a evidenciar como esta condición es llevada a una situación de vulnerabilidad y de riesgos, no por si misma, sino por el contexto histórico y social, no se trata solo de estructuras económicas de desigualdad social, sino también de estructuras culturales, simbólicas, políticas nacionales que lo vulneran. El migrante es vulnerable no solo por la migración en si, sino por el contexto en que se da la migración, cosa razonable, ante las fuerzas del mercado, eficiencia, competitividad, que precarizan el trabajo tanto del nacional y todavía más del inmigrante desprotegido en función de la ganancia. Como dice Canales (Pág. 73), en realidad no se esta diciendo nada nuevo, sino que resulta paradójico que la demografía que aporta gran parte de las categorías de la diferenciación social, no se hayan orientado así.

A modo sintético, las relaciones de interacción de migrante en sus trabajos (informalización, precarización, etc.), conjuntadas con la políticas migratorias (buscando lo funcional a lo disfuncional, y que decir de las leyes policivas), llevan a determinar ventajas de miseria (en crítica de la ventajas comparativas), frente a aquellos defendidos por los estatutos legales.


Julio Solís Moreira
Sociólogo e investigador
14/3/07

Se puede profundizar el análisis con más textos en el siguiente link: Realidad Social

Citas:

[i] Vargas, Padilla Raymi, Los nuevos movimientos sociales y la construcción de una ciudadanía integradora en América Latina. El desafió de la exclusión. Tesis de grado. Departamento de ciencias sociales, programa de maestría en estudios sociales y políticos latinoamericanos. Universidad Alberto Hurtado, ILADES, Santiago, Chile, Diciembre, 2001.

[ii] Si se quiere un análisis mas extenso de estos procesos de solidaridad, se puede recurrir a la obra: Emile Durkheim, División del trabajo social (Tomo I), También en Internet: http://www.hipersociologia.org.ar/biblioteca/textos/

[iii] Ibíd. Vargas. Pág. 85.

[iv] CEPAL. Informe Panorama social de América Latina 1999-2000. Santiago. Chile.

[v]Castel Robert, Las metamorfosis de la cuestión social –Una crónica del salariado-, PAIDOS editorial, 1997.

[vi] Canales I. Alejandro, Sigal Lerner. Susana. Desafíos teórico-metodológicos en los estudios de población en el inicio del milenio: Articulo: Demografía de la desigualdad, el discurso de la población, en la era de la globalización. 1ª edición, México.2003.

[vii] Ibíd., Canales, Pág. 61

[viii] En el caso del sector servicios, según Canales y Sassen, señala que “la mayoría de los empleos tiende a ser o extremadamente bien pagados o muy pobremente pagados, con muy relativamente pocos empleos en el rango de ingresos medios”.

[ix] Ibíd., Canales, Pág. 68.